martes, 27 de enero de 2026

CORAL CUMPLE SIETE

 

En casa han puesto globos, una tarta que amenaza con desmoronarse y una vela testaruda que se empeña en inclinarse como si también quisiera soplarla. Los adultos hablamos del número mágico, del siete como si fuera una contraseña universal: siete días, siete colores, siete vidas, siete… excusas para sentir que hoy tiene un brillo extra.

Pero entonces llega ella.

Entra con las rodillas raspadas y una diadema torcida, arrastrando una risa que no pide permiso. Huele a merienda a medias y a juego. Se acerca a la tarta con la solemnidad de quien va a firmar un tratado, y antes de que nadie diga nada, me mira como si yo fuera el regalo.

Padrí, ja soc gran —me suelta, con esa seguridad que solo tienen los que todavía no han aprendido a dudar.

Y lo hace: me convierte en alguien menos cansado. Me endereza la tarde. Me afloja por dentro el nudo invisible que uno se pone sin darse cuenta.

Sopla.

La llama se apaga, y durante un segundo el mundo se queda quieto, como esperando instrucciones. Luego su risa lo reanuda todo: los platos, las fotos, las prisas, la vida.

Ahí lo entiendo, por fin.

No es la magia del siete.

Es la magia de Coral, que no suma años: los enciende.

 

Merla a l’ampit

Vaig obrir la finestra i el matí em va entrar com un correu sense segell: fred, directe, honest. A l’ampit, una merla em mirava amb aquella calma que només tenen els animals i els culpables. Jo tenia la casa plena de silencis: factures, una tassa amb llavi de pintallavis antic, i el meu nom dit massa vegades per ningú.

La merla va fer un salt—no per fugir, sinó per provar l’aire.

I jo, que sempre he esperat permís, vaig entendre tard: les ales no s’expliquen, s’estrenen.


 

lunes, 26 de enero de 2026

EL AMOR QUE RESPIRA

 

El pasado nos fabrica a golpes: a veces por errores propios, a veces por simple mala suerte. Pero no se borra a base de negarlo, ni repitiéndolo mentalmente como si fuera un castigo. Se supera de una forma bastante menos épica y mucho más efectiva: haciendo hoy cosas buenas que apunten a mañana. Y si además son nuevas, mejor, porque lo novedoso tiene esa virtud rara de ocupar espacio donde antes solo había darle vueltas. Asumir lo vivido no es rendirse: es firmar el recibí y, por fin, dejar de vivir con la factura en la mano.

En el amor pasa algo parecido, pero con una trampa más fina: el tiempo. Forzarlo suele romper lo que pretende salvar. Por eso conviene vivir el vínculo en presente, sin convertir cada gesto en un juicio del pasado ni cada silencio en una profecía del futuro. Si quieres que el amor dure, no lo aprietes. No lo interrogues cada hora. Acompáñalo. Porque el amor, cuando se le exige demasiado, se defiende; y cuando se le deja respirar, a veces decide quedarse.

«La juventud debe crear y estar alegre; debe construirse una casa de lirios y rosas, mientras florezcan lirios y rosas.» (El poeta y romántico alemán –en Alemania también había románticos- Achim von Arnim fue el autor de la frase. Nació el 26 de enero de 1781 y es curioso porque da que pensar: florecerán lirios y rosas mientras haya capullos)

 Eddie Van Halen hubiese cumplido hoy 71 años pero con tanto salto, no sé si por "rodalies" o de subir y bajar escaleras, llegó hasta los 65, justo para jubilarse... de la vida.

Baixar escales

La barana del vuitè pis feia olor de pintura barata. A dins, el cap de personal em venia “resiliència” com qui col·loca enciclopèdies. Al mòbil, un sintetitzador em picava les costelles: salta, salta. Vaig obrir la finestra i el fred em va mossegar els dits. Em vaig imaginar volant… i vaig fer el salt més obscè: vaig tornar a seure, vaig signar la dimissió i vaig somriure. Ell, desconcertat:

—On vas?

—A baixar escales. Avui no torno a pujar.