Ernest Hemingway decía que el cuento era la fotografía de un instante... Y yo tengo mucho cuento
viernes, 26 de junio de 2026
EL
ÚLTIMO LECTOR
La inteligencia artificial
escribió la novela en cuatro segundos. Otra la corrigió en dos. Una tercera
fabricó una reseña entusiasta, cinco entrevistas al autor y una polémica en las
redes.
El libro vendió tres millones
de ejemplares sin que nadie lo abriera.
Solo un anciano pidió leerlo.
La plataforma tardó varios
minutos en responder. No encontraba esa opción.
Al final apareció un mensaje:
—Actividad humana detectada.
¿Desea denunciarla?
«El niño, para ser educado,
necesita camino libre, trazarse por sí mismo la trayectoria de sus actividades»
(El maestro no debe imponer permanentemente el camino, sino permitir que el
niño explore, se equivoque y aprenda a dirigir su propia vida. Por esa idea a Antoni
Benaiges nacido el 26 de junio de 1903 para ser maestro, lo torturaron y
asesinaron los falangistas en 1936)
Adrian Gurvitzcumple hoy 77 años y no es demasiado conocido aunque él siempre ha dicho que era un clásico. En inglés, eso si.
L’última correcció
Es va tancar a les golfes disposat a escriure una cançó immortal sobre
ella.
Durant quaranta anys va
canviar verbs, va eliminar adjectius i va afegir silencis. Quan finalment la
considerà perfecta, baixà l’escala amb el full tremolant entre els dits.
Ella encara era a la cuina.
—Ja l’has acabada?
—Sí. Ara ningú no t’oblidarà.
La dona llegí la lletra, hi corregí una coma i somrigué.
—Has trigat tant que ja no recordo qui érem.
jueves, 25 de junio de 2026
SOMBRA
Durante la ola de calor, el
Ayuntamiento puso precio a la sombra.
La de los plátanos costaba
cinco euros la hora; la de los cipreses, ocho, porque era más estrecha y
exclusiva. Los bancos bajo los árboles se reservaron para turistas y
contribuyentes premium.
A mediodía, una familia se
apretó contra la sombra de una papelera.
—Solo diez minutos —advirtió
el vigilante.
Ellos esperaron inmóviles
hasta que el sol siguió su camino.
Por la noche, cuando toda la
ciudad fue sombra, los pobres salieron a refrescarse.
El Ayuntamiento encendió las
farolas.
«Ningún enunciado es inmune a
la revisión.» (Ni siquiera las leyes de la lógica o las matemáticas quedarían
absolutamente protegidas frente a una posible revisión. Eso es lo que pensaba Willard Van Orman
Quine nacido el 25 de junio de 1908 para ser filósofo y a fe mía que lo
consiguió)
Timothy Michael Linton más conocido como Zum Zum cumple hoy 57 años y su aspecto es más inquietante que la versión de la canción de Eurythmics, «Sweet Dreams (Are Made of This)» que escucharéis en el vídeo... si no os da miedo.
Manual per despertar
Cada nit, els seus somnis
entraven per la finestra amb botes brutes.
Li prometien diners, cossos,
poder. Després li cobraven el lloguer.
Un matí va trobar-los asseguts
a la cuina, menjant-se els seus records.
—Això també és nostre —van
dir.
Ell va somriure, va obrir el
gas i va encendre un llumí.
Alguns somnis són dolços.
Fins que aprenen a tenir gana.
miércoles, 24 de junio de 2026
CLIMA
A LA CARTA
La aplicación aprendió pronto sus gustos.
Eliminó de la pantalla las tormentas, los incendios y las
temperaturas que pudieran incomodarlo. Cada mañana le anunciaba veintidós
grados, brisa suave y cero posibilidades de catástrofe.
Cuando la ciudad comenzó a derretirse, cerró las ventanas
para que no entraran noticias falsas.
Lo encontraron días después, abrazado al móvil.
En la pantalla aún brillaba un sol pequeño y amable.
—Hoy será un día perfecto
«La autoridad de todos los
magistrados, por supremos y poderosos que sean, depende de la autoridad pública
de quienes los elevaron a esa dignidad, y no al contrario» (No es que Teodoro
de Beza nacido el 24 de junio de 1519 inventase el término “lawfire”, pero en
su época ya se las traían entre el poder político, el judicial y el
legislativo, claro que aún no había separación de poderes)
Mick Fleetwood cumple hoy 79 años y ya ha cumplido casi todos sus sueños. Como fundar la banda que lleva su apellido y dejarnos una canción -entre muchas- como la del vídeo parida allá por 1977.
La pluja també torna
Ella va deixar la finestra
oberta perquè entrés la tempesta. Ell ja havia marxat, però les seves promeses
continuaven al sofà, ocupant lloc i demanant perdó.
Va ploure tota la nit.
Al matí, les promeses s’havien
desfet sobre les rajoles. Ella les va eixugar sense pressa.
Abans de tancar la finestra,
mirà el carrer.
Ell esperava sota el fanal,
xop.
—He tornat —va dir.
Ella va somriure.
—La pluja també. I sempre se’n
va.
martes, 23 de junio de 2026
DESPUÉSNUNCA
Inventó una palabra: despuésnunca.
Le explicó a su compañero que
significaba dejar algo para más tarde sabiendo que jamás se haría. Era mentira,
claro, pero sonaba lo bastante bien como para parecer cierta.
Durante toda la semana la
utilizó delante de él.
—Ya hablaremos del aumento
despuésnunca.
—Ese informe lo acabaremos
despuésnunca.
El viernes por la noche, su
mujer dejó el teléfono boca abajo sobre la mesa. Él le preguntó si tenían que
hablar de algo.
—Sí —respondió ella sin
mirarlo—, pero mejor despuésnunca.
No discutieron.
Ya no quedaba nada que
aplazar.
«Esta es noche de San Juan.»
(Esta frase breve, rotunda y cargada de todo lo que tradicionalmente sugiere
esa noche: encuentros, engaños, deseo y azar es de… Lope de Vega)
La cançó recull molt bé l’esperit d’aquesta nit de Sant Joan: el foc, la festa, la llibertat momentània i la sensació que, durant unes hores, les regles habituals poden deixar de funcionar. Jaume Sisa converteix la revetlla en una frontera entre la vida quotidiana i un món on tot sembla possible. També hi ha, sota l’alegria, una certa nostàlgia. Sant Joan crema el que és vell, però al matí la màgia s’acaba i cadascú torna a casa amb els seus desitjos, alguns complerts i d’altres només una mica socarrimats.
La nit que cremava bé
La nit de Sant Joan vaig
escriure el seu nom en un paper, el vaig doblegar quatre vegades i el vaig
llençar a la foguera.
Em van assegurar que el foc
netejava el passat.
Mentre el paper s’ennegria,
vaig sentir els petards, la música d’un balcó massa alegre i una criatura que
plorava perquè havia perdut un globus. El món celebrava alguna cosa. Jo encara
no sabia ben bé què.
Quan les flames van
empassar-se l’última lletra del seu nom, vaig notar una pau estranya, curta,
gairebé administrativa.
Vaig tornar a casa convençut
que l’havia oblidada.
L’endemà, en buidar-me les
butxaques, hi vaig trobar un paper arrugat.
Cuando
el juez leyó la sentencia, Ábalos levantó la mano.
—Señoría, antes de que
continúe, quisiera plantear una cuestión de competencia.
El presidente del tribunal
dejó los folios sobre la mesa.
—¿Otra?
—Yo era ministro de
Transportes.
—Eso consta.
—Y esto se llama caso
mascarillas.
—También consta.
—Entonces falta alguien.
En la sala se hizo un
silencio tan limpio que parecía recién adjudicado.
Koldo, sentado a su lado,
asintió con la cabeza. Llevaba meses pensando lo mismo, aunque no había
encontrado el momento de decirlo porque casi siempre estaba ocupado recordando
cosas que antes no recordaba.
—Tiene razón el ministro
—intervino—. Las mascarillas pertenecían a Sanidad. Nosotros, como mucho,
podíamos trasladarlas.
—Las compraron Puertos del
Estado y Adif —respondió el juez.
Ábalos sonrió. Por fin
aparecía una explicación razonable.
—Ahí lo tiene. Eran
mascarillas viajeras.
El fiscal se quitó las gafas.
—Se adjudicaron contratos
millonarios y se cobraron comisiones.
—Pero con criterios
logísticos —precisó Koldo—. Cada comisión tenía un punto de salida, un destino
y, probablemente, billete de vuelta.
En aquel momento entró
Salvador Illa en la sala. Lo habían llamado para aclarar el misterio nacional
de cómo el ministro de Sanidad había conseguido mantenerse fuera del caso de
las mascarillas mientras el ministro de Transportes acababa condenado por ellas.
—Señor Illa —preguntó el
juez—, ¿puede explicarnos por qué las mascarillas se compraban desde
Transportes?
Illa se ajustó las gafas con
esa serenidad de quien ha sobrevivido a una pandemia, varias elecciones y
suficientes ruedas de prensa como para no responder jamás a la pregunta
formulada.
—En aquel momento, todas las
administraciones trabajábamos coordinadamente.
—¿Coordinadamente?
—Sí. Sanidad necesitaba
mascarillas, Transportes las compraba y otros se llevaban el dinero. Un modelo
transversal.
Ábalos golpeó suavemente la
mesa.
—¡Eso es trabajo en equipo!
El juez continuó leyendo.
Veinticuatro años y tres meses para Ábalos. Diecinueve años y ocho meses para
Koldo. Aldama, que había colaborado con la Justicia, recibió una pena bastante
menor.
—Perdone —volvió a
interrumpir Ábalos—, ¿Aldama no era el comisionista?
—Sí.
—¿Y es quien menos condena
recibe?
—Ha colaborado.
Koldo se inclinó hacia su
antiguo jefe.
—Nos equivocamos desde el
principio.
—¿En qué?
—Teníamos que haber
colaborado antes de delinquir.
El tribunal pidió silencio.
Fuera, los periodistas
esperaban una declaración. Ábalos salió serio, rodeado de abogados y cámaras.
—¿Cómo valora la sentencia?
—gritó una reportera.
El exministro se detuvo.
—Con enorme extrañeza. Yo era
responsable de carreteras, trenes, puertos y aeropuertos. Nadie me explicó que
también debía gestionar quirófanos.
—Pero las mascarillas se
compraron desde su ministerio.
—Precisamente. Si hubieran
sido respiradores, los habría comprado Agricultura.
—¿Por qué Agricultura?
—Porque daban aire.
Koldo apareció detrás.
—Y si hubieran sido vacunas,
las habría comprado Correos.
—¿Por qué?
—Porque había que
repartirlas.
Subieron al furgón policial.
Antes de cerrar la puerta, Ábalos miró por última vez a los periodistas.
—Lo verdaderamente grave
—dijo— es la descoordinación administrativa. En Espanya uno entra en Transportes
para gestionar trenes y termina traficando con mascarillas. Así no hay quien
prepare unas oposiciones.
El vehículo arrancó.
Salvador Illa salió poco
después por otra puerta. Nadie le preguntó por las mascarillas. En Espanya,
hasta los escándalos públicos respetan el reparto de competencias: Sanidad pone
la pandemia, Transportes pone los contratos y Justicia, cuando consigue llegar,
pone los años.
Eso sí, con retraso.
Como los trenes.
«Nadie emplea ya la parafernalia
fascista. El fascismo se va insertando de otra manera» (Aunque se conozca a Pere Gimferrer con
su nombre en catalán ocupa el sillón O de la Real Academia Española. Y
es cierto lo que dice: el fascismo no necesita de parafernalia, se incrusta en
la Sociedad por la desmemoria de ésta. Hoy el bueno de Pere cumple 81 años)
No es un secreto que hoy Álvaro Urquijo cumple 64 años al lado de alguien. Espero que eso si sea un secreto porque somos muy cotillas.
La porta oberta
Quan ella va morir, ell no va moure res. La tassa
esquerdada, les sabatilles sota el llit, el llibre obert per la mateixa pàgina.
Els fills deien que allò no era viure. Ell assentia i canviava de tema.
Cada nit posava dos plats. No esperava cap miracle;
només detestava sopar sol.
Un vespre, mentre recollia, va sentir una mà damunt
l’espatlla.