viernes, 27 de febrero de 2026

 DÉJALO PARA MAÑANA


No sé en qué momento convertimos el “no lo dejes para mañana” en una religión. Como si mañana fuera un cajón infinito, limpio, sin facturas, sin cansancio y sin gente llamando a la puerta.

La verdad es más simple y más incómoda: hay cosas que se pueden hacer hoy, y conviene hacerlas hoy. No por virtud, sino por higiene mental. Y luego están las otras: las que hoy no caben, no dependen de ti, o exigen una energía que no tienes. Ésas no se posponen: se aceptan.

Porque aplazar también puede ser una forma elegante de mentirse. Y la prisa, otra manera de romperlo todo con buena conciencia.

Así que quizá la regla no sea “hazlo ya”, sino “no te empeñes en lo imposible”. Haz lo que toca cuando toca. Y lo que no se puede… suéltalo. No como derrota, sino como lucidez. Mañana no siempre arregla nada; a veces solo repite el mismo teatro con otra luz.

«El amor es como la guerra de trincheras: no ves al enemigo, pero sabes que está ahí y que es más sabio mantener la cabeza agachada.» (Lawrence Durrell nacido el 27 de febrero de 1912 no quiso ser considerado británico, sino un ciudadano del mundo. No sé la manía de much@s escritor@s -y de las personas en general- de considerar el amor como una guerra; tal vez a Durrell le influenció el vivir las dos grandes guerras europeas del pasado siglo)

Neal Schon hoy cumple 72 años y hace muchos que toca la guitarra; aprendió con uno de los mejores, Carlos Santana. Su guitarra "habla" cuando interpreta a "Caruso". Comprobarlo.

Balcó amb veu prestada

A l’habitació d’hotel, la mar fa d’afinador: sal a la gola, llum a la pell. Ell canta baix, com si demanés perdó a les parets. Ella riu amb llàgrimes curtes, i el seu riure li deixa un gust de mandarina amarga als llavis. A fora, Nàpols bull, però aquí dins només hi ha dos cossos i una veu que no és d’aquest món. Quan diu “t’estimo”, li tremola la mà com un estendard cansat. I, tot i així, la cançó el salva.


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