LA ETERNIDAD DEL SIEMPRE
Para siempre, por siempre,
hasta siempre…
lo dijimos con la boca ardiendo y las manos temblando,
como quien firma con sangre en la niebla.
La lluvia nos coronó de sal,
y el mundo, por un segundo, dejó de parpadear.
Para siempre, repetí pegado a
tu cuello,
y el olor de tu piel —vaina de vainilla y noche—
se me quedó viviendo en la camisa.
Por siempre, juraste, con los ojos brillando
como faros que solo reconocen un barco.
Hasta siempre, brindamos,
y el cristal del vaso vibró como si nos creyera.
Luego vinieron las estaciones
con su maquinaria,
los lunes con su peso de plomo,
y el hueco tibio en mitad de la cama
dijo mi nombre en voz muy baja.
Aguanté el filo de tus silencios,
la distancia apoyada en la barandilla de los días,
y aun así te quise: más, más, todavía más.
Si el para siempre se nos quedó
grande,
que sea entonces este instante, desobediente y total:
tu boca en la mía, el pulso desbocado,
mi espalda aprendiendo de memoria tus dedos,
las lágrimas como vino dulce detrás de la lengua.
No es promesa, es incendio.
No es futuro, es un ahora que tiembla.
Y si mañana nos falla el valor,
déjame decirlo sin vergüenza:
te amaré igual —con melancolía, con hambre, con fe—,
hasta donde me alcance el cuerpo
y un poco más allá del cuerpo, si me lo pide tu nombre.
«La saudade es la tristeza que queda en nosotros cuando las cosas que amamos se van.» (Es difícil para Sophia de Mello Breyner nacida tal día como hoy pero de 1919, saber quién tuvo ´saudade´ cuando se fue a la habitación de al lado. Estoy seguro de ello)
Y hoy hace 109 años nació el inventor de las canciones sin palabras y que nuestros padres bailaban chic-to-chic es decir, juntitos. Por cierto no paréis de hacer y pedir lo que dice la canción.
Inventari de petons
A l’andana, el tren tarda i jo t’agafo la cara com si fos un secret.
“Besa’m molt”, dic, i la nit obre persianes.
Els llavis fan inventari: menta, pols de pluja, una mossegada tímida, la teva rialla trencant protocols.
El món continua, però no ens inclou.
Un vigilant tus; un gos borda; els rètols parpellegen com meduses.
Tu mires el rellotge: retalls de temps que no ens volen.
Jo tanco els ulls i signo: encara un, i un altre, fins que el matí ens descobreixi amb la boca desordenada.

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