jueves, 29 de enero de 2026

UN GRANO DE UNIVERSO


Vuelvo a la vida, a mi vida porque hoy he decidido dejar de pedirle permiso al miedo.

No ha sido una decisión heroica. Ha sido más bien como abrir una ventana que llevaba meses cerrada: al principio entra una luz torpe, casi molesta, y luego te das cuenta de que lo que te asfixiaba no era el aire de fuera, sino la costumbre de no respirar hondo.

Me nutro de la vida con esa hambre sencilla de quien se ha pasado demasiado tiempo masticando pensamientos. La vida no se agota, me digo, aunque yo me haya empeñado en tratarla como si fuera un producto limitado, como si cada gesto tuviera existencias contadas, como si la alegría fuera un lujo al que solo acceden los que tienen el alma sin facturas pendientes.

Hoy he mirado el universo con el descaro de un niño. Lo he mirado y he pensado: es grande porque ocupa, sí… pero también es pequeño porque se dice pronto. “Universo”. Ya está. Una palabra y parece que lo has entendido.

He cerrado los ojos. Y ahí estaba: lo enorme reducido a una cosa mínima, casi ridícula, un grano de arroz en la palma de la mano. Me ha dado vértigo, no por lo grande, sino por lo contrario: por lo fácil que sería perderlo. Por lo fácil que es pasar por la vida como quien atraviesa un pasillo sin mirar las puertas.

Entonces he entendido algo que no sé explicar sin que parezca una frase de taza, y aun así lo digo: lo que hay para todos no se acaba, pero hay que atreverse a cogerlo. Hay que estirar la mano. Hay que aceptar que la vida no siempre te abraza: a veces solo se deja tocar, un segundo, y si no estás atento, se te va.

Por eso vuelvo. No porque esté curado. No porque tenga respuestas. Vuelvo porque no quiero seguir viviendo como si estuviera esperando a que empiece lo bueno.

Y ahora, con la noche ya instalada en la habitación como una presencia tranquila, te dejo esto, por si te sirve, por si te acompaña, por si hoy también necesitas volver sin saber muy bien a qué.

Buenas noches, querid@s.

«Un héroe es todo aquel que hace lo que puede» (Romain Rolland no sé si fue un héroe pero nos hizo héroes a much@s. Nació el 29 de enero de 1866 y llegó a tiempo para que le diesen el premio Nobel de Literatura en 1915)

Me gusta ese sonido desgarrado y pasional del tango. El del vídeo es uno de mis preferidos: "Cacho" Castaña se lo dedicó a otro tanguista Roberto "Polaco" Goyeneche que hoy hubiese cumplido 100 años.  

El got i la sorra

Va cantar sense veu, com qui obre una porta amb les ungles. La sala feia olor de fusta vella i derrota cara. Aplaudien, sí: l’aplaudiment és una moneda que no paga cap ferida. Ell somreia com un culpable elegant, i cada nota li grinyolava a la gola, plena de sorra. Va mirar el mirall del bar i s’hi va veure més vell que el whisky. “Una altra”, va dir. I el silenci li va servir el tango.


 

 

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