jueves, 18 de junio de 2026

 

EL GRAN FINAL

La última noche de 2026, el mundo estrenó la paz definitiva.

En la plaza central habían retirado las estatuas de los antiguos vencedores y colocado árboles artificiales que permanecían verdes todo el año. Una orquesta tocaba Imagine mientras las pantallas gigantes repetían el lema oficial:

LA HUMANIDAD HA APRENDIDO.

Una pareja caminaba entre drones de vigilancia, puestos de abrazos gratuitos y voluntarios que repartían pulseras para medir el nivel de felicidad.

—¿Tú crees que esto durará? —preguntó ella.

Él miró a su alrededor. La gente sonreía. Algunos porque estaban contentos. Otros porque las cámaras reconocían mejor las caras cuando sonreían.

—Claro que durará —contestó—. Al menos hasta que alguien recuerde por qué se enfadó.

Ella soltó una risa breve.

La pulsera vibró en su muñeca.

IRONÍA DETECTADA. MODERE SU ACTITUD.

Siguieron andando sin hablar. Al final de la plaza, un cartel luminoso despedía a los visitantes:

EL FUTURO ES NUESTRO.
POR FAVOR, NO LO DEVUELVA CON MANCHAS.

—Tengo frío —dijo ella.

—Te advertí que cogieras el abrigo.

—No me advertiste nada.

—Sí te lo dije.

—No.

Él se detuvo. Ella también. Se miraron durante unos segundos, cada uno aferrado a su pequeña versión de la verdad.

Un dron descendió sobre sus cabezas.

—Ciudadanos —anunció con voz amable—, se ha detectado un posible conflicto. Procedan a abrazarse.

Obedecieron.

Desde lejos parecía amor.

«Hay dos momentos que lo son todo: el presente, en el que podemos elegir, y la muerte, cuando ya no podemos hacerlo.» (Frithjof Schuon nacido el 18 de junio de 1907 para ser poeta y filósofo y elegir cuando ejercer una o la otra faceta de su vida. A vosotr@s: no esperéis mucho y hacerlo ya que luego ya sabéis el final)

¿Qué se puede decir de Paul McCartney, uno entre los grandes? Seguro que repito con el personaje cada vez que cumpla años, como hoy que llega a los 84 aunque él sea eterno. "My Love" os espera en el vídeo... y a vuestro lado seguro que lo encontraréis.


La cadira del costat

Cada vespre, l’Arnau posava dos plats a taula. Els veïns deien que la Maria feia tres anys que havia mort, però ell continuava discutint amb la cadira buida.

—Avui tampoc m’has trucat.

El silenci, com sempre, li donava la raó.

Després sopava lentament, deixant-li la part més tendra del peix. Abans d’anar al llit, apagava el llum de la cuina i deia:

—No triguis.

Aquella nit, la cadira va cruixir.

L’Arnau va somriure, sense girar-se.

—Ja sabia que encara m’estimaves.


2 comentarios: