viernes, 24 de julio de 2026

 

EL SECRETO DE LAS HELENAS

Ni bótox, ni cremas antiarrugas, ni láseres capaces de plancharte hasta los recuerdos. Tampoco operaciones que te dejan la cara tersa, inmóvil y con cierto parecido a una prima lejana de ti misma.

El secreto para ser joven —no para parecerlo, que eso es cosa de espejos y presupuestos— ya lo conocían las helenas.

En la antigua Grecia, o eso se cuenta, algunas mujeres comenzaban a calcular su edad desde el día de su matrimonio, no desde el de su nacimiento.

Así, una mujer nacida hacía cuarenta años, pero casada hacía diez, tenía diez.

No habían descubierto la eterna juventud.

Habían hecho algo mucho más inteligente: cambiar el calendario.

Porque el tiempo, cuando no se puede detener, siempre admite una buena contabilidad.

«Todos somos casas encantadas; siempre hay algún fantasma llamando a la puerta o acechando en el crepúsculo.» (El mundo de Edward Frederic Benson siempre estaba lleno de fantasmas -fue escritor de novelas de terror. Much@s de nosotr@s tampoco nos libramos de ellos. El autor de la frase hubiese cumplido hoy 159 pero con 73 se convirtió en fantasma)

La canción de Alphaville del vídeo es el deseo más expresado de querer permanecer siempre jóvenes. No creo que lo consiguieran a no ser de pactos inexplicables.


El noi del mirall

Cada aniversari, l’avi es fotografiava davant del mateix mirall. Als vint, somreia. Als quaranta, dissimulava. Als setanta, ja no hi apareixia: només retratava la cadira buida.

Quan va morir, la neta ordenà les fotografies i descobrí que, al fons del mirall, hi havia sempre el mateix noi, quiet, esperant.

Va girar l’última imatge. Al darrere, amb la lletra tremolosa de l’avi, deia:

«No volia viure per sempre. Només saber quin dels dos envelliria primer.»


No hay comentarios:

Publicar un comentario