POLÍTICA
DE DEVOLUCIONES

Se lo conté todo.
No de golpe, claro. Nadie se
desnuda del todo a la primera. Fui dejándole piezas: la infancia en una casa
donde pedir perdón era un deporte de riesgo, esta costumbre idiota de mirar el
móvil como si el amor tuviera horario de oficina, y hasta un futuro doméstico,
casi cutre, que a mí me parecía gloria: dos tazas sin fregar, una discusión por
una cortina, tu risa volviendo justo cuando el día ya venía torcido.
Le acerqué la boca a la oreja
para decirle mis miedos. Olía a jabón limpio y a salida de emergencia.
No le pedí tanto. Lo justo
para arruinarse un poco la vida conmigo: quédate, mírame, no me dejes solo
haciendo de hombre sensato mientras me hundo por dentro.
Le enseñé mis zonas blandas.
Mis cicatrices. Lo que uno no enseña salvo que esté enamorado o ya bastante mal
de la cabeza.
Y se fue.
Así, sin épica. Sin un portazo
de película. Con esa educación higiénica de quien abandona a otro procurando no
manchar.
Lo peor no fue perderlo.
Lo peor fue quedarme con todo
lo que le había entregado todavía caliente entre las manos, como un paquete
rechazado.
Mi amor, por una vez, había
encontrado destinatario.
Lástima que el destinatario lo
devolviera por exceso de contenido.
«El amor es una de las
respuestas que el hombre ha inventado para mirar de frente a la muerte.» (Una
de las definiciones del amor que mejor condensa todas las existentes; es de Octavio
Paz nacido el 31 de marzo de 1915 y premio nobel de literatura en 1990, así que
no era inventor, sino escritor, diplomático y un largo etcétera)
Hoy hace 40 que O'Kelly Isley Jr. no canta ni grita la canción del vídeo. Ni a él tampoco le gritan: como mucho, le rezan.
La veu que no vaig gastar
Vaig passar mitja vida
empassant crits com qui empassa pastilles sense aigua. A la feina, somriure. A casa, callar. Al llit, fer veure.
Un dia se’m va esquerdar la gola davant del mirall i no va sortir ràbia: va sortir el meu nom. El vaig dir fort, com si me’l tornés d’un embargament antic. Els veïns van picar la paret. Jo també, però des de dins.
Des d’aleshores no crido per
fer por ni per convèncer ningú. Crido perquè, després de tants anys, ja no em
penso demanar perdó per sonar viu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario