LA
VERDAD EN FORMATO PDF
El Pentágono publicó por fin los archivos secretos sobre
ovnis.
La humanidad esperaba platillos volantes, cadáveres verdes,
mapas de galaxias y algún funcionario jubilado confesando que en 1958 había
compartido bocadillo con un ser de Andrómeda.
Pero no.
Había PDFs.
Miles de PDFs.
Escaneados torcidos, con sellos borrosos, frases tachadas y
nombres sustituidos por rectángulos negros. La verdad, como siempre, venía en
baja resolución.
En la primera rueda de prensa, un periodista preguntó:
—¿Puede confirmar el Gobierno si hemos sido visitados por
inteligencia extraterrestre?
El portavoz del Pentágono carraspeó.
—Podemos confirmar que hemos sido visitados por fenómenos
no identificados.
—¿Y por inteligencia?
El portavoz miró sus papeles.
—Eso sigue bajo investigación.
En ese momento, alguien preguntó lo que todo el país
llevaba años pensando en voz baja:
—¿Y Donald Trump?
El silencio cayó sobre la sala con la elegancia de un
satélite viejo.
El portavoz bebió agua.
—El Gobierno de Estados Unidos no comenta especulaciones
sobre el origen biológico, cósmico o televisivo de antiguos presidentes.
Pero al día siguiente apareció un archivo nuevo.
Título: Objeto Anaranjado de Comportamiento Imprevisible.
Estaba casi todo censurado.
Solo quedaba una frase visible:
“Se comunica mediante repeticiones, gestos expansivos y una
extraña necesidad de construir muros en planetas que aún no ha conquistado.”
La NASA no confirmó nada.
El Pentágono tampoco.
Trump, por su parte, declaró que, si era extraterrestre,
era “el mejor extraterrestre que ha pisado la Tierra, quizá el único realmente
terrestre”.
Y entonces el mundo comprendió lo peor.
No era que los ovnis existieran.
Era que tal vez llevaban años intentando llevárselo de
vuelta.
Y nosotros, por pura burocracia, no habíamos autorizado el
despegue.
«Ya que, desgraciadamente, no
siempre podemos evitar las guerras, urge prevenir o al menos aliviar sus
horrores.» (Esta fue la filosofía de Henri Dunant fundador de la Cruz Roja.
Nació el 8 de mayo de 1828 y le dieron el Nobel de la Paz en 1901. Es curioso
pero ningún nobel de la paz ha podido evitar una sola guerra)
La canción del vídeo no hubiese sonado igual sin la participación de Billy Burnette guitarrista de los Fleetwood Mac que hoy cumple 73 años. Tampoco sus sueños hubiesen sido los mismos.
Quan trona per dins
Quan ell va marxar, ella no va
plorar. Va obrir la finestra perquè entrés la pluja i rentés les promeses
enganxades als vidres. Al carrer, els paraigües semblaven excuses negres. Ell
deia que l’amor era llibertat; ella va descobrir que també ho era tancar la
porta sense fer soroll.
Aquella nit va somiar que
tornava.
Al matí, el llit era buit,
però el silenci ja no feia nosa.

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