EL CUENTO DE LA VACA

La lechera apoyó el cubo en el suelo y,
antes de empezar a ordeñar, se quedó mirando el amanecer.
Pensó que vendería la leche en el
mercado. Con el dinero compraría una docena de huevos. De los huevos saldrían
pollos. Vendería los pollos y adquiriría un cerdo. Después vendrían una casa,
unas tierras, varios criados y un marido trabajador, guapo y poco dado a
discutir.
La muchacha sonrió.
Ya se veía paseando por el pueblo con un
vestido nuevo, mientras las vecinas se consumían de envidia y los hombres
lamentaban no haberse declarado a tiempo.
La vaca la observaba en silencio.
No entendía de inversiones,
diversificación de activos ni planificación de futuros sentimentales. Tampoco
sabía que sobre sus ubres se estaba levantando un pequeño imperio agropecuario.
Solo sentía una presión insoportable
entre las patas.
—Cuando venda los cerdos —continuaba
fantaseando la lechera— compraré otra vaca.
La vaca levantó la cabeza.
Miró a la muchacha, miró el cubo vacío y
volvió a mirarla.
—Muuuu —dijo.
Que, traducido con cierta libertad,
significaba:
—Tú compra lo que quieras, pero acaba de
ordeñarme de una vez.
La lechera nunca supo que, mientras ella
construía su futuro, la protagonista del negocio solo intentaba aliviar el
presente.
«No confunde la verdad con la
verosimilitud: considera verdadero lo verdadero, falso lo falso, dudoso lo
dudoso y verosímil lo que solo es verosímil» (César Chesneau Dumarsais Nacido el
17 de julio de 1676 para ser gramático y filósofo, condición ésta que le
permitió dudar de todo)
Spencer Davis batería del grupo Spencer Davis Group hubiese cumplido hoy 87 años. Hubiese continuado igual que a los 81 que fue cuando nos dejó: pidiendo un poco de amor ¡como tod@s!.
Abans que es faci de dia
Quan va tancar el bar, la ciutat encara li bategava
dins les sabates. Ella havia ballat tota la nit sense mirar ningú, com si el
món fos una ferida que només la música podia cosir.
A la porta, ell li va oferir un cigarret.
—No vull fum.
—Què vols, doncs?
Ella el va mirar per primera vegada.
—Una mica d’amor. Però de pressa, que demà em
tornaré a fer la forta.
Ell no va besar-la. Li va agafar la mà.
I van caminar fins que es va fer de dia.
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