sábado, 1 de abril de 2023

DESIERTO PARLAMENTARIO


El sol abrasaba la tierra reseca, sin una nube que lo atenuara. Los cultivos se habían marchitado hacía meses y el ganado agonizaba en los corrales. Los habitantes del pueblo apenas tenían agua para beber, mucho menos para regar o lavar. La sequía era la peor que se recordaba en décadas. 
 
Mientras tanto, en la capital, los políticos se enzarzaban en disputas de partido, sin tener en cuenta la situación de emergencia que vivían miles de personas. Se acusaban unos a otros de corrupción, de incompetencia, de traición. Se lanzaban promesas vacías, se repartían culpas y se esquivaban responsabilidades. Nadie parecía dispuesto a tomar medidas urgentes para aliviar el sufrimiento de los afectados por la sequía. 
 
Un día, un grupo de vecinos del pueblo decidió que ya no podían esperar más. Cargaron sus escasas pertenencias en unos carros y se pusieron en marcha hacia la capital. Querían hacerse oír, exigir soluciones, reclamar sus derechos. No tenían nada que perder. 
 
Cuando llegaron a la ciudad, se encontraron con un panorama desolador. Las calles estaban vacías, las tiendas cerradas, los edificios abandonados. No había rastro de vida ni de actividad. Se dirigieron al parlamento, donde esperaban encontrar a los políticos reunidos. Pero al entrar en el recinto, solo vieron un montón de esqueletos vestidos con trajes y corbatas, sentados en sus escaños. El silencio era sepulcral. 
 
Los políticos se habían olvidado de que ellos también dependían del agua para vivir.

 "L'única mesura de viure és viure sense mesura" (La frase es de Néstor Luján que ni nació, ni murió el 1 de abril. Lo traigo porque tal día como hoy de 1969 el Tribunal Supremo le confirmó la sentencia del Tribunal de Orden Público -actual Audiencia Nacional- por haber publicado una carta sobre el problema de la lengua catalana. Vamos, si fa o no fa com ara)

Hoy hubiese cumplido 74 años, Gil Scott-Heron, pero se quedó en los 62 y, no, no fue de darle a la botella. A esa solo le cantaba. Que tingueu una bona nit de dissabte... de moment.


 

viernes, 31 de marzo de 2023

 DESCARTES SE EQUIVOCABA

El león se despertó con el rugido de un avión que pasaba por encima de su cabeza. Se levantó y se estiró, bostezando. Miró a su alrededor y vio a su manada dormida en la sombra de un árbol. Era un día tranquilo en la sabana, salvo por el ruido de los humanos que invadían su territorio. 

El león se acercó a la fuente de agua más cercana, donde había un pequeño grupo de cebras bebiendo. Se agazapó y se preparó para atacar, pero antes de hacerlo, escuchó una voz que le habló en su mente. 

- No lo hagas - dijo la voz - No necesitas matar a esas cebras. Hay suficiente comida para todos. El león reconoció la voz como la de su conciencia, una parte de él que le guiaba en sus decisiones. Era una voz que compartía con todos los animales, una voz que les hacía razonar y juzgar sus acciones.

- ¿Por qué no? - preguntó el león - Soy un depredador, es mi naturaleza cazar. 

 - Pero también eres un ser inteligente - respondió la voz - Puedes elegir no hacer daño a otros seres que sienten y piensan como tú. Piensa en las consecuencias de tu acto. Piensa en el sufrimiento que causarás a esas cebras y a sus familias. Piensa en el equilibrio de la naturaleza, que se rompe cuando hay demasiada violencia.  

El león pensó en lo que decía la voz y sintió una punzada de remordimiento. Sabía que tenía razón, que no debía matar por placer o por instinto. Sabía que había otra forma de vivir, más pacífica y armoniosa. 

 - Está bien - dijo el león - No las mataré. Buscaré otra cosa para comer. El león se alejó de la fuente de agua y se dirigió a un arbusto donde había unas frutas maduras. Las cogió con cuidado y las llevó a su manada. Las compartió con sus compañeros y se sintió satisfecho.  

Mientras tanto, en el avión que sobrevolaba la sabana, había un grupo de humanos que iban de safari. Eran turistas que querían ver a los animales salvajes y fotografiarlos. Algunos llevaban rifles y tenían permiso para cazar. Uno de ellos vio al león y a las cebras desde la ventanilla y se emocionó.

- ¡Mira! ¡Un león! ¡Y unas cebras! ¡Qué espectáculo! - exclamó. 

 - ¿Quieres dispararle? - le preguntó su amigo, que le pasó el rifle.  

- ¡Claro! ¡Será una gran trofeo! - dijo el otro, sin dudarlo. Apuntó al león y apretó el gatillo. El disparo resonó en el aire y el león cayó al suelo, muerto.  

Los humanos celebraron su hazaña y pidieron al piloto que aterrizara para recoger al animal. No sintieron ningún remordimiento ni compasión por el león ni por las cebras. No escucharon ninguna voz en sus mentes que les hiciera razonar o juzgar sus acciones. 

 Los humanos eran los únicos seres del planeta que carecían de conciencia, de esa parte que les hacía ser racionales y morales. Los humanos eran los únicos seres del planeta que actuaban por impulsos, por egoísmo o por diversión. Los humanos eran los únicos seres del planeta que no sabían lo que era el bien y el mal.

“La razón y el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales” (Esto se aventuró a decirlo René Descartes que hoy hubiese cumplido 427 años. Visto, lo visto, erró el tiro por no leerme. Ya lo sabéis)

Y al principio de aquella pandemia que fue, que se quedó y a la que llamábamos "la del coronavirus" una de las canciones más populares en aquél insufrible marzo de 2020 fue "Physical" cantada por la camaleónica Dua Lipa. Ho sento, avui no he trobat cap cantant, viu o mort, que m'agradés. Petons a elles i abraçades a ells. Indiscriminats.






 

jueves, 30 de marzo de 2023

 GESTACIÓN PAGADA

Ella sonrió con ternura al ver el rostro de su hija dormida. Era el fruto de su sueño más anhelado, el de ser madre. Había esperado tanto tiempo, había pasado por tantas dificultades, que no podía creer que por fin lo hubiera logrado. 

Recordó el día que conoció a la mujer que le ofreció ser su gestante. Fue en una agencia de gestación subrogada en Ucrania, uno de los pocos países donde esta práctica era legal y accesible para ella. La gestación subrogada es una técnica de reproducción asistida por la que una mujer accede a gestar el hijo de otra persona o pareja. 

Ella no podía concebir por sí misma debido a su edad y a sus problemas de depresión por la pérdida de un hijo, así que decidió recurrir a este método. La mujer se llamaba Olga y tenía 32 años. Era madre de dos hijos y pasaba dificultades de todo tipo en su País debido a la guerra, así que decidió que se transfirieran a su útero unos embriones fruto de un óvulo donado y el esperma de un donante anónimo.

Le explicó que no tendría ningún vínculo genético con el bebé, pero que lo cuidaría como si fuera suyo durante los nueve meses de embarazo. Ella aceptó sin dudarlo. Firmó un contrato donde renunciaba a la filiación materna a favor de ella y le pagó la cantidad acordada. Durante los meses siguientes, mantuvo el contacto con Olga a través de videollamadas y mensajes. Le enviaba fotos de las ecografías, le contaba cómo se sentía, le hacía preguntas sobre sus preferencias y le transmitía su afecto. 

El día del parto fue el más emocionante de su vida. Viajó a Ucrania para estar presente en el hospital. Cuando vio salir al bebé del vientre de Olga, se sintió emocionada. Era una niña preciosa, con los ojos azules y el pelo rubio. Olga se la entregó en brazos y le dijo: "Felicidades, mamá". Ella no pudo contener las lágrimas. Le dio las gracias a Olga por haber cumplido escrupulosamente con el contrato y le dijo que siempre estaría en su corazón y que nunca olvidaría lo que había hecho por ella. A Olga se le escapó una lágrima y es que había alguna mota de polvo en aquella habitación; ya se sabe, las bombas.

Después de los trámites legales necesarios, ella pudo volver a España con su hija. La inscribió en el registro civil como suya y le puso el nombre de Sofía. La presentó a sus familiares y amigos como su hija por gestación subrogada. Algunos la felicitaron, otros la criticaron, pero ella no les hizo caso. Solo le importaba que nunca más volvería a estar sola. 

Han pasado 30 años desde aquél día en Ucrania y Sofía es una empleada de supermercado que vive con su madre en un pequeño piso en las afueras de Madrid. Su madre tiene 98 años y padece de alzhéimer y otras enfermedades crónicas. Sofía se ocupa de cuidarla y de atender sus necesidades, sacrificando su vida personal y profesional. 

Hoy, Sofía ha aceptado conceder una entrevista a un medio de comunicación para hablar de su historia y de su opinión sobre la gestación subrogada. El periodista que la entrevista se llama Carlos y trabaja para un periódico de la capital. 

Carlos: Buenos días, Sofía. Gracias por recibirme en tu casa y por compartir tu testimonio con nuestros lectores. 

Sofía: Buenos días, Carlos. Gracias a ti por tu interés. 

Carlos: Empecemos por el principio. ¿Cómo te enteraste de que eras hija de gestación subrogada? 

Sofía: Mi madre siempre me lo dijo desde que era pequeña. Nunca me ocultó nada. Me explicó que ella no podía tener hijos por sí misma y que una mujer le ayudó a cumplir su sueño de ser madre. Me enseñó fotos de Olga, la mujer que me gestó, y me contó cómo fue el proceso. También me dijo que me quería con todo su corazón y que yo era su hija igual que si hubiera salido de su vientre. 

Carlos: ¿Cómo viviste esa revelación? ¿Te afectó de alguna manera? 

Sofía: La verdad es que lo viví con dificultad. No era algo normal, porque nadie más en mi entorno tenía una situación parecida. Me afectó negativamente porque me sentí diferente y rechazada. En el colegio, mis compañeros me miraban raro y me hacían burlas. Me decían que mi madre era mi abuela y que yo era una niña comprada. Me costaba hacer amigos y me sentía sola. 

Carlos: ¿Conoces personalmente a Olga? ¿Mantienes algún tipo de contacto con ella? 

Sofía: No, no la conozco personalmente. Mi madre y yo nunca volvimos a viajar a Ucrania. Mi madre no tenía dinero ni tiempo para hacerlo. Ella ya era mayor para trabajar y poder mantenernos y, sobre todo, pagar las deudas que contrajo por el proceso de gestación subrogada. Tampoco mantenemos el contacto por teléfono ni por redes sociales. Mi madre perdió el número de Olga y yo nunca supe cómo localizarla. 

Carlos: ¿Qué opinas sobre la gestación subrogada? ¿Crees que debería ser legal en España? 

Sofía: Opino que la gestación subrogada es una opción arriesgada para las personas o parejas que no pueden tener hijos por sí mismas y que desean formar una familia. Creo que es un acto de desesperación y de egoísmo, tanto por parte de los padres como de las gestantes. Por parte de los padres, porque ponen su deseo por encima del bienestar del niño y de la mujer que lo gesta. Por parte de las gestantes, porque se aprovechan de la situación económica y emocional de los padres para obtener un beneficio. Creo que no debería ser legal en España, porque vulnera los derechos y la dignidad de las mujeres y los niños. 

Carlos: ¿Qué condiciones crees que deberían cumplirse para que la gestación subrogada fuera aceptable? 

Sofía: Pues, por ejemplo, que la gestación subrogada fuera altruista, es decir, que no hubiera un pago económico por el proceso. Que la gestante fuera una persona cercana y de confianza de los padres intencionales, y que diera su consentimiento libre e informado. Que los padres fueran aptos para ejercer la paternidad responsablemente y que cumplieran unos requisitos médicos y psicológicos. Que hubiera un contrato legal entre las partes donde se establecieran los derechos y obligaciones de cada uno. Que se garantizara el interés superior del niño y su derecho a conocer su origen. 

Carlos: ¿Qué mensaje le enviarías a las personas o parejas que están pensando en recurrir a la gestación subrogada para tener un hijo? 

Sofía: Les enviaría un mensaje de precaución y de reflexión. Les diría que piensen bien las consecuencias de su decisión y que valoren otras opciones para formar una familia. Les diría que se informen bien sobre el proceso y que no se dejen engañar por las agencias o los intermediarios que les prometen facilidades y ventajas. Les diría que tengan en cuenta los riesgos y los problemas que pueden surgir tanto para ellos como para la gestante y el niño. Les diría que el amor no es suficiente y que el vínculo con su hijo puede ser difícil de establecer y de mantener. 

Carlos: Muchas gracias, Sofía, por tu sinceridad y tu valentía. Ha sido un placer hablar contigo. 

Sofía: Muchas gracias a ti, Carlos, ha sido un placer compartir mi historia contigo.

"El que sabe nadar puede sacar perlas de las profundidades del mar; el que no, se ahogaría. Por eso únicamente deben correr el riesgo las personas que poseen la instrucción adecuada" (Esto lo dijo Maimonides que filosofaba por aquí en el siglo XII. Tal vez aún no conocía suficientemente a la clase politica cuando afirmó lo anterior)

Frankie Laine hoy hubiese cumplido 110 años, pero hace 16 que dejó de hacer canciones (memorables) para "vaqueradas" insuperables. Al mediodía nos dejó solos ante el peligro.Quantes vegades hem pronunciat aquesta frase en la nostra vida! I espero i us desitjo que la continueu pronunciant. El meu desig només abasta a aquells que llegiu aquestes línies. ¡Apa! 

 




 

 

miércoles, 29 de marzo de 2023

 EL PADRE DE LA PATRIA

Era un día normal en la vida de Jan van der Meer, un holandés de 45 años que trabajaba como profesor de matemáticas en un instituto. Se levantó temprano, se duchó, se vistió y salió de su casa rumbo al trabajo. En el camino, se detuvo en una cafetería para tomar un café y un croissant. 

Mientras esperaba su pedido, se fijó en el periódico que había sobre la barra. El titular le llamó la atención: “Demandan a donante de semen por tener 550 hijos”. Jan sintió un escalofrío. Él había sido donante de semen durante varios años, desde que era estudiante universitario. Lo hacía por altruismo, pero también por el dinero extra que le venía bien para pagar sus gastos. Nunca se había preocupado por el destino de sus donaciones, ni por la cantidad de hijos que podía haber engendrado. Pensaba que las clínicas de fertilidad se encargaban de controlar eso y de garantizar el anonimato de los donantes. 

Pero al leer el artículo, se dio cuenta de que estaba equivocado. Según la noticia, un grupo de padres y madres que habían recurrido a la inseminación artificial con semen de donante habían descubierto que todos sus hijos compartían el mismo padre biológico: un hombre identificado solo por el código JVD-001. Al investigar más, habían averiguado que ese hombre era Jan van der Meer, y que había donado su semen en más de 20 clínicas diferentes a lo largo del país. Además, habían encontrado su perfil en una red social y habían contactado con él para exigirle explicaciones y una compensación económica. 

Jan no podía creer lo que estaba leyendo. ¿Cómo era posible que hubiera tenido 550 hijos sin saberlo? ¿Cómo habían dado con él? ¿Qué iba a hacer ahora? Se sintió mareado y tuvo que sentarse en una silla. El camarero le trajo su café y su croissant, pero él no tenía apetito. Miró su teléfono y vio que tenía decenas de llamadas perdidas y mensajes de desconocidos. Algunos le insultaban, otros le pedían dinero, otros le reclamaban afecto. 

De repente, sonó la puerta de la cafetería. Jan levantó la vista y vio entrar a un grupo de personas con carteles y pancartas. Eran algunos de los padres y madres demandantes, acompañados por sus hijos e hijas. Todos tenían algo en común: se parecían mucho a Jan. Tenían sus mismos ojos azules, su misma nariz respingona, su mismo pelo rubio. 

 -¡Ahí está! ¡Es él! -gritó uno de ellos, señalando a Jan. 

-¡JVD-001! ¡JVD-001! -corearon los demás. Jan se quedó paralizado. No sabía qué hacer ni qué decir. Se sentía abrumado y asustado. Quería escapar, pero estaba rodeado. 

-Hola, papá -le dijo una niña de unos diez años, acercándose a él con una sonrisa. 

Jan no pudo evitar soltar una carcajada nerviosa. 

Aquello era una pesadilla.

"Algunas personas son tan falsas que ya no son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que dicen" (Marcel Aymé, nació el 29 de marzo de 1902 y recomendó a algun@s a llevar una agenda detallada de todo lo que decían y hacían. Y no era sevillano, como el duro)

Y que cumplas muchos más de los 83 de hoy por tierra, mar y aire que nunca has tenido problema para viajar ni en tren ni barco ni avión.  Avui és un bon dia per a escapar, no perquè em busquin, sinó perquè no em trobin.


 

 

martes, 28 de marzo de 2023

 TRANQUILÍCESE, TODO ESTÁ MAL (y 2ª parte)


Marcos se despertó con un fuerte dolor de cabeza y una sensación de mareo. Miró el reloj y vio que eran las 10 de la mañana. Se había quedado dormido en el sofá después de una noche de fiesta con sus amigos. Se levantó con dificultad y se dirigió al baño. Al mirarse al espejo, se llevó un susto. Su cara estaba cubierta de moretones, rasguños y sangre seca. No recordaba nada de lo que había pasado la noche anterior. 

Pero algo había cambiado. El agua salía limpia del grifo. La toalla estaba suave y blanca. El televisor funcionaba perfectamente. El ordenador estaba en su sitio. El móvil estaba intacto. Marcos sonrió aliviado. Salió a la calle y vio que todo estaba normal. 

Los coches circulaban con normalidad. Los cristales estaban enteros. La basura estaba recogida. La gente caminaba tranquila o se saludaba amablemente. Había policía, ambulancia y bomberos. 

Marcos respiró profundamente. Se acercó a un quiosco y cogió un periódico. La fecha era 27 de marzo de 2023. El titular decía: "Día mundial de la felicidad: un estudio revela que el 90% de la población se siente feliz con su vida". 

Marcos soltó una carcajada. Entonces, recordó al hombre vestido de blanco. Al ángel de la guarda. Al beso que le había salvado. 

¿Había sido todo un sueño? Miró al cielo y vio una nube con forma de corazón. 

Y escuchó una voz que le decía: 

 -Tranquilícese, todo está bien. 

"El cielo no es humano, pero debe haber algo más que el cielo, la compasión y el amor, pero yo he permitido que se borrasen de mi memoria y cayesen en el olvido.“ (Bohumil Hrabal, hoy celebra su 109 aniversario más allá del cielo) 

Y que cumplas muchos más de los 68 de hoy; lo siento pero ya no eres una niña, ni debes hacer cosas de niña. Cada edat té el seu temps i no a l'inrevés. Cuidar-vos