lunes, 13 de julio de 2026

 

LA PLANTA DE JULIÁN


Julián regaba la planta al amanecer, antes de que la casa recordara que estaba vacía.

La maceta decía su nombre con una etiqueta torcida: Julián. Se la había regalado su nieta el día que él cumplió ochenta y dos años.

—Para que no te olvides de ti —le dijo.

Desde entonces, cada mañana llenaba la regadera hasta la mitad. No más. Las cosas vivas, pensaba, también podían ahogarse de cuidados.

El agua caía despacio sobre la tierra oscura. Una gota temblaba en una hoja y él veía allí su pulso, sus venas finas, la paciencia de los huesos. La planta no hablaba, pero respondía creciendo hacia la ventana, como si supiera algo que él había dejado de saber.

Un día, Julián no pudo levantarse.

La nieta llegó por la tarde. Encontró la regadera junto a la cama y la maceta en el alféizar. La planta tenía una hoja nueva, pequeña, casi transparente.

Entonces leyó la etiqueta.

Ya no ponía Julián.

Ponía: Sigo.

«“Hombre” y “mujer” son conceptos políticos de oposición.» (Al final resulta que el hombre y la mujer se hacen oposición, como si un@ fuese la derecha y el otr@ la izquierda. Eso pensaba Monique Wittig nacida el 13 de julio de 1935 para ser novelista, ensayista, activista y una de las principales representantes del feminismo materialista francés. Y de eso debía saber mucho porque estudió en la Sorbona)

Roger McGuinn cumple hoy 84 años y sigue libre como un pájaro... o al menos canta con ellos.


L’home que tocava l’alba

Cada matinada, un home tocava la pandereta sota la finestra d’en Martí. No demanava diners ni mirava amunt. Només colpejava la pell tibant fins que els malsons fugien pels terrats.

Un dia, en Martí va baixar per donar-li les gràcies, però al carrer no hi havia ningú. A terra va trobar la pandereta i, dins, una nota:

«Ara et toca despertar els altres».

Des d’aleshores, camina de nit per la ciutat. Alguns el prenen per boig. Els qui dormen tranquils, no.

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