LÍNEAS ROJAS
La
primera línea roja la crucé por amor.
Eso
me dije.
Era
una mentira pequeña, casi elegante, de esas que uno puede guardar en el
bolsillo sin que abulten demasiado. Después crucé otra por necesidad. La
tercera porque «todo el mundo lo hace». La cuarta porque ya había cruzado tres
y regresar empezaba a parecerme una extravagancia.
Con
los años fui encontrando líneas rojas por todas partes.
En
el trabajo. En la cama. En las amistades. En los silencios. Algunas estaban
pintadas con trazo grueso y otras apenas se veían, desgastadas por tanta gente
que había pasado antes que yo.
Aprendí
incluso a ponerles nombres más cómodos.
A la
cobardía la llamé prudencia.
A la
mentira, protección.
A la
traición, supervivencia.
Al
egoísmo, amor propio.
Y
así fui avanzando.
Un
día miré hacia atrás y descubrí que había cruzado todas las líneas rojas que
alguna vez juré no atravesar.
Todas
menos una.
Frente
a mí estaba ella.
La
había dibujado yo mismo muchos años atrás, cuando todavía creía que convertirse
en alguien distinto era algo que les sucedía a los demás.
Debajo
había escrito:
«Hasta
aquí puedo dejar de ser yo».
Miré
alrededor.
No
quedaba nadie.
Entonces
comprendí que aquella última línea no estaba delante de mí.
La
llevaba años cruzando.
«El secreto del mundo
no debe buscarse detrás de los objetos, sino detrás de los sujetos.» (Una frase
simple y definitoria der un hombre con un nombre complejo: Jakob
Johann von Uexküll nacido el 8 de setiembre de 1864)
Richard Hughes cumple hoy 51 años y sin él no sonaría la batería del grupo Keane.
El
mateix banc
Cada
tarda s’asseia al mateix banc i observava com el món canviava de pressa.
La
fleca es convertí en una immobiliària. El quiosc, en una botiga de mòbils. Els
nens que jugaven a pilota començaren a empènyer cotxets. Després, a caminar més
a poc a poc.
Ell
continuava allà.
Un
dia, una dona de cabells blancs s’assegué al seu costat.
—Encara
vens?
La
va mirar. Va reconèixer aquells ulls.
—Tu
també has canviat.
Ella
somrigué.
—Tu
no?
Llavors
es mirà les mans.
I
descobrí que feia anys que el banc era l’únic que no havia envellit.

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