viernes, 30 de octubre de 2026

 

EL RESPONSABLE DE SEGURIDAD

Me nombraron responsable de seguridad un jueves, al terminar una reunión.

Yo estaba recogiendo los vasos.

—Tú, que eres metódico, podrías revisar los protocolos.

Dije que sí. A veces uno acepta una responsabilidad porque ya tiene otra cosa en las manos y quiere salir de la sala.

El viernes me dieron acceso a una carpeta con ciento cuarenta y tres procedimientos. Abrí el primero. Lo había firmado un director fallecido hacía ocho años. El segundo remitía a un anexo que nadie encontraba.

Seguí leyendo.

Según el protocolo de evacuación, al sonar la alarma debíamos abandonar inmediatamente el edificio. Según el de protección de datos, antes de abandonar el puesto había que guardar bajo llave todos los documentos confidenciales.

La llave estaba en poder de una compañera que teletrabajaba los viernes.

Pregunté qué instrucción prevalecía.

—Depende de la emergencia.

—Un incendio.

—Habría que ver dónde.

Empecé a hacer anotaciones. Había teléfonos de empresas desaparecidas y un punto de encuentro situado en lo que ahora era la terraza de un bar. Pensé que aquello podía arreglarse sin demasiada dificultad.

Solicité autorización para actualizar los documentos.

Mi jefe me llamó al despacho.

—¿Qué les pasa?

—Algunos se contradicen. Otros están desactualizados.

—Eso tendrás que justificarlo.

Le enseñé las anotaciones.

Las miró sin cogerlas.

—En un informe.

Durante tres meses redacté el informe. Entretanto, seguían vigentes los ciento cuarenta y tres procedimientos, porque retirar uno exigía disponer de otro que lo sustituyera.

Una mañana sonó la alarma. Resultó ser una prueba de mantenimiento que no nos habían comunicado. Bajamos por la escalera y nos quedamos junto al bar, sin saber si podíamos ocupar la terraza.

El director salió el último.

—Hay que mejorar esta coordinación.

Lo añadí al informe.

Cuando lo entregué, me felicitaron por el trabajo. Mi jefe incluso me pidió una copia para presentarla en el comité de dirección.

Una semana después volvió a llamarme.

—Lo han visto muy bien. Ahora necesitamos que redactes un protocolo para aplicar tus recomendaciones.

—¿Y quién tiene que aprobarlo?

Consultó el procedimiento de aprobación de procedimientos. Tardó un poco en encontrar la versión vigente.

—El responsable de seguridad.

—Pero si soy yo.

Levantó la vista del documento.

—Precisamente. No podemos permitir que te controles tú mismo.

«Desperté de ser niño. Nunca despiertes» (Miguel Hernández nacido el 30 de octubre de 1910 para ser uno de los poetas más grandes de todos los tiempos en lengua castellana. A Miguel Hernández los franquistas lo metieron en la cárcel donde una tuberculosis lo mató. Murió siendo un niño, 31 años)

Enrique Iglesias, poco habitual por estas página, publicó en 2001 su album "Escape" donde incluía la canción "Hero" (Héroe) que escucharéis en el vídeo. Una desgarradora expresión del deseo de amar y proteger a alguien, con el miedo de no ser correspondid@.

El clatell

Em va posar les tisores a la mà i va acostar una cadira a la finestra.

—Comença pel darrere.

Duia dies recollint cabells del coixí abans que jo els veiés. Jo feia veure que no mirava la paperera.

Vaig agafar-li un floc. Les tisores no tallaven.

—Són les del peix —va dir.

Vam riure. Després vaig anar a buscar les altres.

A mig clatell vaig haver d’aturar-me.

Ella em va buscar la mà, sense girar-se.

—Descansa una mica. Tenim tota la tarda.



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