LA PRENDA CONSTITUCIONAL

Siempre
he pensado que el tanga es la prenda más democrática que existe.
Y no
lo digo por lo que enseña, que también podría dar para un debate parlamentario
largo, con varias enmiendas y alguna dimisión, sino por su impecable
arquitectura constitucional.
Obsérvenlo.
Separa
con absoluta equidistancia la izquierda de la derecha, procurando que ninguna
de las dos invada el territorio de la otra. Entre ambas protege el centro,
estrecho, ciertamente, pero centro al fin y al cabo. Y ya sabemos lo difícil
que resulta mantenerse en el centro sin acabar escorado hacia algún lado.
Además,
cada cual puede defender su propio punto de vista.
De
frente, una cosa.
De
perfil, otra.
Y
por detrás…
Bueno,
por detrás suele alcanzarse el mayor consenso.
Ahí
desaparecen las discrepancias ideológicas, los programas electorales, las
líneas rojas y hasta las promesas incumplidas. El pueblo deja de discutir y
dirige la mirada hacia un mismo lugar.
Eso,
en política, sucede pocas veces.
Por
supuesto, existen tangas conservadores, discretos, casi clandestinos. Los hay
progresistas, partidarios de enseñar cuanto sea posible. Algunos son
revolucionarios y parecen decididos a abolir directamente la tela. También
están los moderados, que cubren lo imprescindible y procuran no meterse en
líos.
Pero
todos respetan el principio fundamental: izquierda, derecha y centro deben
convivir dentro de la misma prenda.
Quizá
por eso, cuando escucho a nuestros políticos discutir sobre cómo salvar la
democracia, pienso que deberían abandonar por un momento el Congreso y entrar
juntos en una tienda de lencería.
No
sé si encontrarían la solución.
Pero,
al menos, durante unos minutos todos estarían mirando hacia el mismo sitio.
«Nosotros, los
representantes elegidos de la nación, somos responsables y, en gran medida,
hemos fracasado en la importante tarea de recuperar la confianza del país.» (Esta
frase profundamente sincera y veraz ha sido pronunciada por una señora de
nombre impronunciable para nosotr@s: Jóhanna Sigurðardóttir nacida el 4 de
octubre de 1942, así que aún la podemos felicitar por cumplir años. Profesionalmente
se dedicó a azafata de vuelo y, después, fue primera ministra de su país,
Islandia, entre 2009 y 2013 del que tod@s debemos aprender mucho)
Jim Fielder que hoy cumple 78 años le costó "sangre, sudor y lágrimas" integrarse como bajista en el grupo Blood, Sweat & Tears; eso si, cuando lo consiguió lo hicieron muy feliz tal y como lo cantan en el vídeo.
Gràcies
per marxar
Quan
em vas deixar, vaig passar tres setmanes dormint al teu costat sense tu: al teu
coixí, a la teva tassa, al raspall de dents que no gosava llençar.
Després
vaig començar a ocupar el llit.
Vaig
comprar vi que no t’agradava. Vaig tornar a cantar malament a la dutxa. Un
dissabte vaig sortir sense avisar ningú.
Ahir
et vaig veure pel carrer.
—Et
trobo bé —vas dir.
Vaig
somriure.
No
vaig saber com donar-te les gràcies.
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