viernes, 31 de julio de 2026

 

CUESTIÓN DE TAMAÑO


Los expertos lo han confirmado: el tamaño importa.

Las pequeñas suelen ser más dulces, más compactas y bastante más manejables. Se conservan mejor, caben en cualquier sitio y no exigen esas maniobras aparatosas que obligan a utilizar las dos manos y, en ocasiones, hasta pedir ayuda.

También presentan una ventaja decisiva: se disfrutan sin prisas, pero sin esfuerzo. Basta acercarlas a la boca, hundir los labios y dejar que suelten el jugo. Un jugo fresco, abundante, pegajoso, que resbala por la barbilla si uno se entrega al placer con demasiado entusiasmo.

Las grandes impresionan, desde luego. Despiertan comentarios, miradas y alguna fantasía exagerada. Pero después llega el momento de la verdad: pesan, estorban, cuesta encontrarles acomodo y casi nunca se terminan. Mucha exhibición y poco sentido práctico.

Por eso este verano se ha disparado la demanda de las pequeñas. La gente empieza a comprender que la satisfacción no depende de los centímetros, sino del sabor, la consistencia y la habilidad con que se maneje lo que uno tiene delante.

La noticia me ha devuelto cierta confianza en mí mismo.

Hablo de las sandías negras pequeñas, naturalmente.

Aunque reconozco que no había pensado en ellas hasta la última frase.

«Es imposible vivir sin fracasar en algo, salvo que vivas con tanta cautela que sea como si no hubieras vivido en absoluto; en cuyo caso, habrás fracasado por defecto» (J. K. Rowling nacida el 31 de julio de 1965 para hacernos soñar a niños, adolescentes, no tan adolescente y mayores con los libros de Harry Potter. La frase que la acompaña en su aniversario es un compendio de lo que fue su vida hasta los 32 años. Por cierto ¡feliz cumpleaños!)

Hoy Bill Berry, baterista de la banda REM, cumple 68 años. Ya lo felicité con anterioridad y anuncio que volverá. Adivinad el porqué.


Somriure obligatori

Quan el Govern va prohibir la tristesa, van desaparèixer els enterraments, els acomiadaments i les cançons lentes.

Tothom havia de somriure. També els vidus, els desnonats i els nens sense berenar. Les càmeres vigilaven que les dents fossin visibles.

Ella complia la llei escrupolosament. Somreia al carrer, a la feina, fins i tot mentre dormia.

Un matí, davant del mirall, va descobrir que ja no sabia deixar de fer-ho.

Va demanar ajuda.

El metge, radiant, li receptà felicitat.


jueves, 30 de julio de 2026

 

EL ERROR HUMANO

El escritor terminó el relato a las tres y diecisiete de la madrugada.

Lo leyó una vez. Luego otra. No encontró una sola falta de ortografía, los personajes actuaban con coherencia y el final cerraba la historia con una precisión que hasta a él le pareció sospechosa.

Las bases del premio prohibían expresamente el uso de inteligencia artificial. El jurado podía exigir borradores, historial de cambios y cualquier otra prueba de humanidad.

Preocupado, abrió de nuevo el archivo.

Escribió haber sin hache, confundió un porque con un por qué y colocó una coma entre el sujeto y el verbo. Después hizo que la protagonista, vegetariana desde la primera página, pidiera un filete poco hecho. Por último, sustituyó el final por una frase insípida:

«Y desde aquel día todo volvió a ser como antes».

Sonrió satisfecho. Aquello ya tenía imperfecciones, contradicciones, cansancio. Aquello parecía suyo.

El relato ganó el primer premio.

El jurado destacó «su extraordinaria autenticidad», «la emoción torpe pero sincera» y, sobre todo, «esas pequeñas grietas que solo puede cometer un ser humano».

Durante la ceremonia, el escritor subió al escenario, recogió el trofeo y agradeció el reconocimiento con la voz temblorosa.

Nadie supo que el discurso se lo había escrito una inteligencia artificial.

Era perfecto.

Por eso lo leyó mal.

«Només amb la llengua sobreviurem.» (Joan Triadú Nacido el 30 de julio de 1921 para ser escritor, pedagogo y crítico literario, activista cultural y resistente antifranquista. Solo con la frase se condensaba todo lo que fue)

Sean Moore cumple hoy 58 años y sin él la batería del grupo Manic Street Preachers (algo así como los maníacos predicadores de la calle) no sonaría o no lo haría igual. Por cierto, la canción del vídeo se inspira en la Guerra Civil espanyola y en los voluntarios galeses que combatieron en las brigadas internacionales.

L’herència de callar

L’avi mai no explicava la guerra. Només, quan algú deia «no n’hi ha per tant», apartava el plat i mirava els néts com si els comptés.

Una tarda, el petit tornà de l’escola amb un blau a la galta. Ningú havia vist res. Ningú volia embolics.

L’avi s’alçà lentament, es posà l’abric que reservava per als enterraments i anà a buscar el director.

—Avui és ell —digué abans de sortir—. Demà, potser, sereu vosaltres.

La família va entendre, massa tard, que el silenci també deixa descendència.



miércoles, 29 de julio de 2026

 

EL TURNO DE LLAMAR A MAMÁ


La idea fue de Carlos, el mayor, que para eso era economista y llevaba toda la vida intentando ordenar a la familia como si fuese una empresa con pérdidas.

Creó una hoja de cálculo titulada Llamar a mamá. Cuatro columnas, una para cada hermano; siete filas, una por cada día de la semana. A Laura le correspondían los lunes y jueves. A Carlos, los martes. A Elena, miércoles y sábados. A mí me dejaron los viernes y domingos porque, según ellos, yo tenía más tiempo.

Mamá no sabía nada.

Ella se limitaba a esperar junto al teléfono, con esa paciencia antigua de las madres que no quieren molestar. Cuando alguno llamaba, decía siempre lo mismo:

—No hacía falta, hijo. Si estoy bien.

A veces nadie cumplía su turno. Carlos tenía una reunión. Laura estaba recogiendo a los niños. Elena se había quedado sin batería. Yo pensaba llamarla después de cenar y, cuando me acordaba, ya era demasiado tarde.

Pero todos marcábamos la casilla.

Un clic bastaba para convertir el olvido en deber cumplido. La celda se ponía verde y la conciencia quedaba razonablemente limpia.

Mamá murió un martes.

Los cuatro llegamos al hospital casi al mismo tiempo, aunque ninguno supo explicar por qué, para llegar hasta ella, no habíamos necesitado nunca una hoja de cálculo.

Durante unos días nadie abrió el archivo.

Hasta que el domingo, a las seis de la tarde, el programa envió el recordatorio automático:

Hoy te toca llamar a mamá.

Ninguno se atrevió a desactivarlo.

A las seis y cinco llamó Carlos. Después Laura. Luego Elena. Yo fui el último.

Los cuatro marcamos el mismo número.

En la casa vacía, el teléfono sonó durante mucho tiempo.

Fue la primera vez que cumplimos todos.

«La política de partido se reduce a expedientes en los que las conveniencias del partido prevalecen sobre los intereses del país.» (Étienne Vacherot nacido el 29 de julio de 1809 ya predijo como estaríamos 217 años después de su Nacimiento. Hasta creo que pasarán otros 217 años más y continuaremos igual)

Neal Doughty cumple hoy 80 años siendo el teclista de la banda REO Speedwagon y luchando con el pensamiento de jubilarse algún día.

La rendició

Durant anys va anomenar amistat a tot allò que sentia per ella.

Amistat quan li guardava la cadira. Amistat quan recordava com prenia el cafè. Amistat quan imaginava besar-la i després s’avergonyia davant del mirall.

Una nit, ella li va preguntar:

—Fins quan continuaràs fugint?

Ell va buscar una excusa, però totes havien envellit.

Aleshores va comprendre que alguns sentiments no volen ser vençuts, sinó reconeguts.

La va besar.

I, per primera vegada, perdre una batalla li va semblar una victòria.





martes, 28 de julio de 2026

 

COMUNICACIÓN FEHACIENTE


Dejaron de hablarse un martes, después de discutir sobre quién había dejado caducar el seguro del coche.

El miércoles, ella le envió un burofax:

«Se le requiere para que retire los calcetines depositados junto al sofá en el plazo improrrogable de veinticuatro horas».

Él contestó mediante conducto notarial:

«Esta parte niega que las prendas referidas sean de su propiedad y solicita prueba pericial».

A partir de entonces, todo fue más ordenado.

Las cenas se convocaban mediante diligencia. Las compras se comunicaban por correo certificado. Para usar el baño fuera del horario habitual era necesario presentar una solicitud con copia para la otra parte.

Incluso el sexo quedó sujeto a requerimiento previo, consentimiento expreso y posibilidad de recurso. Dejaron de practicarlo porque ninguno quería asumir las costas.

Una noche, ella encontró sobre la mesa una demanda de divorcio. La leyó despacio, corrigió dos faltas de ortografía y añadió en el margen:

«Me opongo».

Él salió del dormitorio.

—¿Por qué?

Era la primera palabra que se decían en seis meses.

Ella lo miró como se mira a un testigo que, por fin, ha decidido decir la verdad.

—Porque todavía te quiero.

Él quiso abrazarla, pero se detuvo a medio camino.

—¿Eso consta por escrito?

Ella rompió la demanda.

—Ahora sí.

«El pensamiento sin acción no es más que dialéctica abstracta; la acción sin pensamiento nos somete al azar, a la pasión o a la violencia.» (Émile Boutroux filósofo francés nacido el 28 de julio de 1845 para enseñarnos que no debemos ser elementos pasivos del mundo que nos rodea. Hay que pasar a la acción del Pensamiento y viceversa)

Richard Wright era el que le daba a las teclas en la banda Pink Floyd. Hubiese cumplido hoy 83 años, pero a los 65 se cansó de estar por aquí.

La cadira que respirava

Cada vespre, l’avi parava taula per a dos. Deia que la cadira buida tenia gana i li servia una mica de sopa. Ningú no gosava corregir-lo.

Quan va morir, vam vendre els mobles, excepte aquella cadira. La mare la va deixar al menjador, davant del seu plat.

Ahir, durant el sopar, va cruixir tota sola.

La mare va somriure, va omplir un segon bol i va dir:

—Ja era hora. Pensava que no sabries tornar.



lunes, 27 de julio de 2026

 

FE DE ERRATAS


Mi abuela se quitó catorce años para abrirse un perfil en una aplicación de citas.

—Pon sesenta y ocho —me ordenó.

—Pero tienes ochenta y dos.

—Por eso. A estas edades, la verdad necesita maquillaje.

Escogimos una fotografía reciente, aunque me obligó a recortarla para que no apareciese el andador. En la descripción escribió: Viuda, independiente, aficionada al baile y dispuesta a recuperar el tiempo perdido.

—Eso puede malinterpretarse —le advertí.

—Esa es la intención.

A la semana conoció a Julián. Decía tener setenta y cuatro años, una prótesis de rodilla y unas manos que, según mi abuela, no parecían jubiladas. Empezaron tomando café. Después llegaron los boleros, las cenas con dos copas de vino y aquellas llamadas nocturnas que ella contestaba encerrándose en su habitación.

Una mañana no durmió en casa.

Volvió al mediodía con el pelo revuelto, la misma ropa y una sonrisa que no le veía desde que murió mi abuelo.

—¿Dónde estabas?

—En un hotel.

—¡Abuela!

—No grites, que todavía tengo resaca.

Tres meses después decidió confesarle la verdad.

—Julián, te he engañado. Tengo ochenta y dos años.

Él sacó la cartera y le mostró el carné de identidad.

—Yo tengo ochenta y siete.

—¿Y por qué pusiste setenta y cuatro?

—Porque no quería acostarme con una vieja.

Mi abuela se abrochó lentamente la blusa.

—Pues acabas de hacerlo tres veces.

Julián sonrió con ese orgullo absurdo que rejuvenece más que cualquier crema.

Desde entonces, cuando alguien le pregunta la edad, mi abuela responde que depende.

—Para Hacienda, ochenta y dos. Para el médico, demasiados. Y para Julián, esta noche vuelvo a cumplir dieciocho.

«La justicia sirve para armonizar los corazones.» (La frase es de Fátima az-Zahra nacida el 27 de julio del 604. Para ella la justicia es importante porque evita que el agravio, el resentimiento y la desconfianza separen a las personas. Además de sus frases es importante en el mundo islámico por ser la hija del Profeta Mahoma.)

Fred Mascherino integrado en la banda Taking Back Sunday cumple hoy 51 años;  como el verano pasado y el pasado y el otro y el otro y más allá.

D’un altre any

Quan ella va tornar al poble, encara duia l’estiu enganxat als cabells. Ell l’esperava al bar de sempre, amb la mateixa camisa i una ferida nova.

—Arribes tard —va dir.

Ella va somriure com qui no ha marxat mai.

Van parlar del temps, dels amics, de la platja. No van parlar d’ells.

En acomiadar-se, ella li va fer un petó a la galta.

Ell va quedar-se quiet, mirant la porta.

L’estiu havia tornat.

Ella, en canvi, ja era d’un altre any.