miércoles, 9 de septiembre de 2026

 

EL INFORME QUE NOS PISA


Dicen que nuestros alumnos empiezan a perderse cuando un texto supera las cuatrocientas palabras.

No me preocupa demasiado.

Para votar no hacen falta tantas.

De hecho, últimamente parece que sobran.

«Espanya se rompe».

«Que te vote Txapote».

«No pasarán».

«Sí se puede».

«Haz que vuelva».

«Por una Espanya mejor».

No importa demasiado qué venga después. Lo importante es que la frase quepa en una pancarta, pueda gritarse sin respirar y permita identificar rápidamente quiénes son los nuestros y quiénes los hijos de puta.

Luego llamamos debate político a dos personas interrumpiéndose en televisión.

Y programa electoral a doscientas páginas que nadie lee, incluidos probablemente algunos de quienes lo han firmado.

Nos escandaliza que los jóvenes no comprendan textos largos mientras elegimos gobiernos mediante vídeos de treinta segundos en los que un candidato acaricia un perro, visita un mercado o mira con gesto grave hacia un punto indeterminado del horizonte.

Debe de estar pensando.

O esperando que termine la grabación.

La política también ha aprendido que explicar demasiado resulta peligroso.

Porque cuando explicas aparecen los matices.

Y los matices son unos cabrones.

Obligan a reconocer que el adversario puede tener razón en algo. Que nosotros podemos equivocarnos. Que un problema complejo quizá no tenga una solución de siete palabras.

Eso no cabe bien en Twitter.

Así que simplificamos.

Izquierda.

Derecha.

Fascista.

Comunista.

Patriota.

Traidor.

Y listo.

No hace falta leer cuatrocientas palabras para odiar a alguien.

Bastan cinco.

Quizá por eso deberíamos preocuparnos menos de que nuestros adolescentes no comprendan textos largos y preguntarnos quién les ha enseñado que pensar debe ser breve.

Porque algún día esos jóvenes votarán.

Bueno, algunos ya votan.

Y tendrán que decidir sobre economía, guerras, impuestos, inmigración, vivienda, derechos o pensiones.

Asuntos ligeramente más complejos que un eslogan.

Aunque tengo la sospecha de que nadie espera que los comprendan.

Solo que escojan uno.

Y lo repitan.

A ser posible sin pasar de cuatrocientas palabras. Como este escrito que tiene 329 palabras.

«No existe la muerte. Solo hay un nuevo comienzo.» (Hana Andronikova nacida el 9 de setiembre de 1967 para comenzar de nuevo 44 años después)

David A. Stewart cumple hoy 74 años. Es guitarrista de la banda Eurythmics que en 1985 se encontraron con un ángel equivocado. Le llamaron así para no decir que era un demonio.


L’àngel equivocat

Ella deia que els àngels existien.

Jo reia. Fins que va aparèixer.

Em va tocar el braç al metro, em va somriure com si ens coneguéssim de sempre i, durant tres parades, vaig tornar a tenir vint anys.

—Baixes aquí? —va preguntar.

Vaig negar amb el cap.

Les portes es van tancar i ella va quedar a l’andana.

No vaig tornar a veure-la.

Des d’aleshores, cada matí agafo la mateixa línia, a la mateixa hora.

Potser els àngels existeixen.

El problema és que, de vegades, baixen una parada abans.


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