jueves, 15 de octubre de 2026

 

TODOS A LA IZQUIERDA. YO, DELANTE

Hoy he leído una noticia que, de confirmarse políticamente, podría ahorrarnos una buena cantidad de encuestas electorales.

Un equipo de investigadores ha descubierto que, cuando las personas caminamos sin rumbo fijo, tendemos a girar hacia la izquierda. Solas o acompañadas. Incluso los niños pequeños. La ciencia todavía ignora por qué sucede.

Yo tengo una teoría. Y no es científica, que conste, porque en nuestro país hace tiempo que hemos demostrado que para explicar la política no hace falta saber de nada.

Giramos hacia la izquierda porque todos queremos ofrecernos a liderarla.

Fijaos en la diferencia. Un peatón normal camina, se desvía ligeramente y sigue andando. Un político español que se considere de izquierdas nota la desviación, se detiene, convoca una rueda de prensa y anuncia su disposición a encabezar un nuevo proyecto unitario. Cuando le preguntan quién lo integrará, responde que todas las sensibilidades son bienvenidas. Naturalmente, siempre que respeten su liderazgo.

El descubrimiento se produjo mientras estudiaban cómo se movía la gente durante la pandemia. Si hubieran convocado a representantes de nuestras distintas izquierdas en el mismo recinto, habrían obtenido un resultado espectacular.

Todos girarían hacia la izquierda, sí. Pero cada uno tomaría la delantera por un camino diferente.

Uno acusaría al de al lado de no girar lo suficiente. Otro advertiría que hay que girar con responsabilidad institucional. Un tercero propondría una asamblea para decidir quién tiene derecho a dar el primer paso. Y alguno, viendo que no lo nombran portavoz, abandonaría la sala para crear un nuevo espacio de convergencia.

Con él mismo.

Lo más interesante del estudio es que ese giro se produce incluso cuando caminamos solos. Ahí los científicos han dado con una auténtica especialidad nacional: el líder de izquierdas que, tras romper con todos sus compañeros, sigue marchando convencido de que representa a una mayoría social. Lo único que ha perdido por el camino es la mayoría. Y a sus compañeros.

A todo esto, fuera del recinto, la gente espera soluciones a cosas tan poco ideológicas como el alquiler, el sueldo o la cita con el médico. De vez en cuando alguien pregunta si se han puesto de acuerdo. Le responden que sí, que comparten el diagnóstico y que próximamente anunciarán la composición de una comisión para estudiar la posibilidad de caminar juntos.

Mientras tanto, la derecha los contempla con cierta satisfacción. Tampoco es que tenga muy claro adónde va, pero ha descubierto que, mientras sus adversarios discuten quién debe encabezar la marcha, puede ir ocupando el espacio que dejan libre.

He decidido comprobar el experimento por mi cuenta. Esta mañana he despejado el salón y me he puesto a caminar sin rumbo fijo. Efectivamente, enseguida he empezado a girar hacia la izquierda.

—¿Qué haces? —me ha preguntado mi mujer.

—Estoy intentando averiguar si puedo liderar la izquierda española.

—Pues empieza por liderar la aspiradora, que llevas media hora rodeándola.

—De acuerdo. Pero ¿tú me seguirás?

—Cuando termines de pasarla, hablamos.

Me temo que acabo de perder a mi primera militante.

«Si triunfan las derechas [...] tendremos que ir a la Guerra Civil declarada.» (Francisco Largo Caballero nacido el 15 de octubre de 1869, miembro destacado del PSOE, Ministro de Trabajo durante la República, presidente del gobierno al iniciarse la guerra civil en 1936 y, como se lee, nada pacifista. Recordado en Catalunya por que “ens la va fotre ben be”)

Hoy cumple 80 años Richard Carpenter pianista de The Carpenters conjunto que nos hizo amar a much@s de mi generación. Y aunque hoy es jueves y luce el sol, uno de sus éxitos con la caricia de la voz de su hermana Karen.


La pluja de dins

Els dilluns sempre plovia a casa de la Mercè. Fins i tot a l'agost. La rentadora del pis de dalt perdia aigua i el veí només feia bugada aquell dia.

Ella no es queixava. Posava una galleda al passadís, s'asseia al costat i escoltava les gotes.

Feia un any que vivia sola.

Un dilluns van arreglar la canonada. El lampista li va preguntar si estava contenta.

—Molt —va respondre.

Aquella nit, abans d'anar a dormir, va deixar l'aixeta del lavabo una mica oberta.


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