EL TOBOGÁN ®

Estoy sentado en la plataforma del punto más alto de mi vida. Desde aquí el final todavía no se ve, pero pesa en el aire. El ascenso ha terminado y solo queda deslizarse. Dos caminos me esperan.
El primero baja en línea recta, voraz. A cada lado, las barandillas son el corsé de mis miedos, deudas y rutinas; basta dejarme caer y él hará el resto.
El segundo serpentea. No tiene barandillas; tiene tiempo. Me obliga, mientras desciendo, a ir cosiendo al jubón bolsillos de recuerdos, nombres, errores y pequeñas victorias, para no llegar con las manos vacías.
Sé que ambos terminan en el mismo suelo, pero en uno aterrizo con la ropa que me han elegido otros. En el otro llego más tarde, tal vez, pero con un jubón propio y sin la vergüenza de estrellarme desnudo de existencia.
«Sense llengua pròpia no hi ha ànima col·lectiva, i sense ànima col·lectiva un poble és només una multitud.» (Si Enric Prat de la Riba, nacido el 29 de noviembre de 1870 resucitara –hecho imposible como no sea en espíritu- observaría la realidad catalana: nos estamos convirtiendo en multitud y los actuales dirigentes, aún quieren más multitud)
Pues un 29 de noviembre de 2019 la canción del vídeo llegó a ser la más reproducida en Spotify... y eso que aún no patrocinaba al Barça.
Els semàfors parpellegen com si també dubtessin. Condueixo pels carrers buits, amb les llums encegadores menjant-se el cel de vidre.
La ràdio escup un sintetitzador retro i em diu que encara hi ets, en algun balcó il·luminat.
Truco, penjo, torno a trucar. Cada to és un far de neó que em perfora el pit. Accelero quan el record s’espesseix, freno quan el teu nom gairebé surt de la meva boca. Quan finalment contesta algú, només se sent clarament el meu silenci.
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