domingo, 23 de diciembre de 2012

En un fin de semana de diciembre...


En un fin de semana de diciembre te puedes encontrar a Fito empezando la casa por el tejado,eso si, con sus Fitipaldis...

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O puedes encontrarte con dos palomas. Las vi este domingo  en el cruce de dos calles en Barcelona. Me conmovió la escena. Una de las dos palomas yacía muerta aplastada por las ruedas de algún  coche. Junto a ella, impasible, otra paloma. Tal vez su compañero o su compañera. Tal vez su hijo o su madre o su padre. Lo cierto es que no se movió ni cuando otra paloma se acercó a ella como advirtiéndola que se apartase, que saliese de allí porque corría el peligro de seguir el mismo destino que la paloma muerta. Me pareció que hasta señalaba el cadáver como si le dijese que por mucho que siguiese junto a ella no podía hacer nada por su vida. Nada. Ni se inmutó. Permanecía con la cabeza erguida mirándonos a todos con un gesto de incredulidad, sin  creer el porqué no entendíamos que el instinto del amor es mucho más fuerte y primario que el instinto de supervivencia.    

domingo, 16 de diciembre de 2012

¿Quién empieza primero? (Epílogo)




Aurora y Andrés hablarán durante horas merodeando los arrabales de sus sentimientos sabiendo que no traspasarán la puerta que les lleve al corazón de su alma. No merece la pena, pensará Aurora, en comprometer su recién recuperada libertad para atarse a una quimera. Prefiere el deseo momentáneo a la ternura, el ansia del flirteo a la complicación del afecto. Si, es mejor el desvarío fugaz que la locura de amor.

Andrés no cambiaría la comodidad de su mundo por un viaje a las estrellas. Los sueños, las ilusiones duermen en las letras que le escribe a Aurora o a cualquier otra que atrape en la red de su insatisfecha vanidad. Las fantasías, dirá en soledad, están para los magos y yo soy un encantador con las cartas marcadas.

Aurora y Andrés no conversarán nunca sobre ello porque eso sería reconocer que son dos perdedores. Ella del hechizo del futuro. Él de la fascinación del pasado.  Y ellos siempre quieren ser los primeros aunque eso signifique hacerlo por separado.

sábado, 15 de diciembre de 2012

¿Quién empieza primero? (Capítulo IV)




-         Dime una cosa y esto es traspasar, quizá, un límite autoimpuesto: ¿has pensado en cambiar tu vida?

-         Si

-         Pero no pensarlo y ya está. Pensarlo y desearlo, sopesar y valorar que sería lo mejor para ti…

-         Ocurre que cambiar para tener lo mismo, para no tener a esa mujer  que viva y muera contigo, que quiera como tú, que te sienta hasta lo más profundo de su alma, que te busque y la busques en lo bueno y lo mejor, que respire contigo, por ti y yo por ella. Para tener solo palabras, buenos polvos, para eso prefiero la “comodidad” de mi vida…

-         A mi me frena el no ser suficiente para que des ese paso, el estar enamorada de ti y ser “la otra”, perderme por ti para tenerte a ratos cuando yo necesito mucho más.

-         ¿Y cómo puedes amar con límites?

-         Eso te pregunto yo.

-         Lo dos nos queremos así: con reservas.

-         Yo te he explicado el motivo de mis reservas, dime ¿cuál es el tuyo?

-         Están en ti. Yo no creo ser el hombre por el que tu estarías dispuesta a perder la cabeza…

-         ¿Por qué lo crees?

-         Algo te conozco pero más te siento y sé que estás en una encrucijada de tu vida y eso te confunde, así que solo me queda desear estar cuando superes esa encrucijada.

-         Cariño, siempre me has dicho que esto sería temporal y que llegaría un día que tocaría a su fin y tan amigos ¿Qué hace una mujer con eso?

-         Pues ni más ni menos que lo que estás haciendo.

-         ¿Y cómo quieres estar después de esa encrucijada?

-         Simplemente quiero estar. Quiero ver como es Aurora, la real.

-         Te quedas en la distancia… A Aurora la conoces bien aunque creas que no pero tu experiencia con otras mujeres te llevan a colocarme al nivel de otras.

-         Me quedo en la distancia, si, porque quiero ver a la verdadera Aurora, la que quiere libremente sin condicionantes.

-         Pues veamos qué ocurre en esta etapa de cambios, supervivencia y adaptación.

-         Mira a ti te pasa algo parecido a lo que me pasaba a mi.

-         ¿Qué es?

-         Siempre tenía que estar enamorado de alguien y dejaba a una y cogía a otra y a veces más. Dime ¿Cuánto tiempo has pasado sin estar enamorada de alguien?

-         Pues no lo he pensado

-         Piénsalo y dime.

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Quién empieza primero? (Capítulo III)




-         ¿Te has parado a pensar qué otro interés puedo tener contigo? Te lo diré: el afecto, el cariño y, porqué no, una forma de amor.

-         Una forma de amor…

-         Si, una forma. La mía, como tu tienes la tuya y el vecino la suya y, si compaginan, perfecto y si no…

-         Hay muchas formas de amor…

-         Háblame de la tuya y no divagues.

-         La mía la conoces…

-         No, no la conozco.

-         …y sabes lo que deseo y quiero.

-         Precisamente porque sé lo que deseas y quieres sé que no la conozco.

-         Quiero un amor incondicional y sin reservas, un amor sin límite y sin barreras, un amor en libertad, un amor donde otras personas no caben, un amor donde la otra persona respira por ti, un amor que te hincha el alma, un amor sin metas…

-         ¿Y qué ofreces tú?

-         Lo mismo

-         ¿Y quién empieza?

-         Cariño… Tu tienes barreras… Pusiste límites.

-         ¿Y por qué estás conmigo?

-         Porque te quiero. Porque te siento.

-         No lo entiendo. No soy lo que quieres.

-         Y como te dije en ocasiones anteriores tomé de ti lo único que podías ofrecerme.

-         Pero no soy tu amor.

-         ¿Por qué no lo eres?

-         Porque me acabas de decir qué amor quieres… Pero te diré algo y recuérdalo: nunca tendrás un amor como el mío. Sin esperar nada a cambio.

-         Dime cariño… Me has dicho en alguna ocasión que tu estás muy bien como estás ¿cierto?

-         Esencialmente si, pero eso no quiere decir que cambiaría algo.

-         Y me refiero ahora a que en tu casa estás mejor que quieres… y no soy yo para entrar ahí.

-         No hables de mí, habla de ti.

-         Pero como te he dicho en otras ocasiones yo quiero llegar a casa y que haya alguien esperándome… Alguien a quién esperar.

-         ¿Recuerdas hace un momento?: ¿quién empieza primero?

-         Si, lo recuerdo.

-         Entonces repito: ¿por qué estás conmigo? ¿circunstancialmente?

martes, 11 de diciembre de 2012

¿Quién empieza primero? (Capítulo II)




-         Estábamos en las velocidades que se cogen en moto.
-         Jajajaja ¿velocidades?
-         Venga, cuéntame cómo avanza esa relación con Toni.
-         Pues es un tipo estupendo, mejor amigo y quiere mi bienestar. Se brinda y no le cuesta nada hacerlo.
-         ¿Y cómo pareja? Sabes que eso es lo que él quiere.
-         Me gusta mucho su manera de pensar y, es verdad, hemos tenido conversaciones en las que se ha tocado ese tema. Pero yo ahora debo salir y vivir cosas nuevas…
-         Que si, que eso está bien…
-         Experiencias que se han de vivir y hacer para conseguir sentirse completos y bien con uno mismo.
-         .. pero no me vas a decir que no te has acostado con él…
-         ¿Cómo dices?
-         Es una pregunta, solo eso.
-         ¿A ti solo te interesa el tema de la jodienda?
-         No Aurora, no solo me interesa eso. No te enfades. Si te he incomodado lo siento.
-         Además en moto no me parece el mejor sitio, aunque tendría su morbo de cara al verano.
-         Es peligroso. En el coche aún tienes el chasis que pare el golpe.
-         ¿Has llevado moto?
-         Si. Y he hecho el amor encima de ella, con perdón.
-         ¿Perdón por qué?
-         Por entrar de nuevo en el tema. Va, no te enfades conmigo…
-         No estoy enfadada contigo.
-         Si no quieres hablar conmigo de tu relación con otras personas lo entiendo. Pero me gusta saber de ti, de veras, sin ninguna razón oculta.
-         ¿Sabes?
-         Dime
-         Cuando vas tan directo y tan al tema “sexo” o “rollo” con algún tío veo que ocurren dos cosas. Una es que tú no entiendes el concepto amistad entre hombre y mujer. Yo la he tenido y sé lo que es. También sé que más de uno se ha quedado con las ganas  de que la situación fuese a mas, pero ha sabido no pasar la línea … aunque lo hayan intentado.
-      Interesante concepto de la amistad que tienen algunos ¿Y la segunda?
-         Y la segunda es que me transmites que estás esperando a que te diga que me gustaría acostarme con alguien o que me acuesto, no se… Eso, además de tu interés por el tema “sexo” me hace sentir, y lo digo entrecomillas, “presionada” y te diré porqué: algo tan simple como es el sentirse libre y no tener la obligación de decir nada a nadie. Y ojo, no lo digo por no contarte, no, lo digo porque siento que tengo todo el derecho del mundo a ir a mi ritmo y alguien me está empujando por detrás. No sé si me explico.
-         No te enfades, ya ves que te digo las cosas entre sonrisas. Si crees que te empujo no es así, lo que intento es quitarle hierro a un tema que creo puede ser tabú entre nosotros.
-         ¿Por qué dices eso?
-         Porque tengo la impresión que no me contarías esos temas de la misma manera que lo haces con todos los demás y tal vez hagas eso porque pienses que, si lo haces, si me lo cuentas, nuestra relación no sería lo mismo. Eso solo es “empujarte” a que yo sea tu amigo incondicional.