viernes, 28 de noviembre de 2025

 LO QUE NUNCA PASÓ

Esperó hasta que el último mensaje quedó hundido en la pantalla, como un pez muerto en el fondo del chat.

Debajo de tu nombre brillaba el epitafio digital: en línea hace 5 minutos. Tan cerca y tan lejos como siempre.

Abrió la galería y dejó que el dedo se deslizara sobre la pantalla como antes sobre tu espalda: tu risa desenfocada en el metro, tu boca manchada de vino, tu pelo pegado a la frente aquella noche de agosto en la que juraste que el mundo cabía en esa cama. Podía oler todavía tu colonia barata mezclada con tabaco, sentir el peso de tu cuerpo hundiendo el colchón y el corazón al mismo tiempo.

Había pasado meses empujando un “quizá” que no llegaba nunca. Se inventó guerras, traumas, agendas imposibles para justificar tu silencio. Nunca se atrevió a decir la única verdad: no ibas a volver, y si volvías sería por costumbre, no por deseo.

Esa noche, con los dedos temblando más de lo que admitiría, entró en ajustes y pulsó “eliminar conversación”. El móvil vibró como si se resistiera, pero la pantalla quedó blanca, desnuda, como la primera mañana después de conocerte.

No sintió alivio ni heroísmo. Solo una nostalgia caliente, pegajosa, que le subía por el pecho: la certeza de que algunas historias arden tanto que se consumen antes de empezar.

Apagó el teléfono, acarició el hueco frío de la almohada donde dormía tu fantasma y susurró:

—Te quise como si hubiera sido verdad. Ahora toca aprender a olvidar lo que nunca pasó.

“No podemos repartir más riqueza de la que se crea. A la larga no se puede pagar al conjunto de los trabajadores más de lo que producen.” (Se nota que el filósofo que escribió la frase sabía algo de economía. Fue Henry Hazlitt, nacido el 28 de noviembre de 1894 para estar en las antípodas de la izquierda pija progre de hoy)

Y hoy vamos a hacer un poquito de sangre e hígado ... como decimos aquí en Catalunya cuando hablamos castellano. 

Entre ganivets i somriures

Al bar ple fins dalt, la música sona fluixa, com si tingués por de molestar. Tinc l’ex a la dreta, la nova promesa a l’esquerra i un got mig ple que no s’atreveix a decidir-se. Tu rius, fas de traductor improvisat de silencis i mirades. Jo, clavat a la cadira, jugo a no existir. Algú apuja el volum: “Stuck in the middle with you…”. Somric tard. Ja fa anys que hi estic, al mig, i no sé sortir-ne.


 

 

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