viernes, 24 de abril de 2026

 

LA PARTE DEL CUERPO QUE NO SALE EN LAS FOTOS


La chica del vídeo decía, con una serenidad que daba hasta rabia, que llevaba tres años sin acostarse con nadie y que no se le había caído ningún órgano al suelo. Sonreía. Tenía treinta mil seguidores, una lámpara cálida detrás y esa piel descansada de quien duerme o de quien, al menos, ya no finge.

Yo la escuchaba en el móvil mientras Laura se desmaquillaba en el baño.

Llevábamos ocho meses sin tocarnos de verdad.

No hablo de rozarnos al pasar, ni de ese beso de turno que parece firmado por una gestoría. Hablo de tocarse como se toca uno una herida para saber si sigue ahí. Hablo de entrar en el otro sin pedir perdón ni permiso al cansancio. Hablo de recordar que el cuerpo también piensa.

La influencer dijo que había descubierto una paz nueva desde que dejó de obedecer el calendario del deseo, esa especie de oficina clandestina donde el mundo te exige ganas, rendimiento, frecuencia y hasta entusiasmo. Lo dijo bien. Demasiado bien. Como quien ha ganado una guerra pequeña y privada.

Laura salió del baño con mi camiseta vieja y una pinza mal puesta en el pelo. Se sirvió un vaso de agua. Ni siquiera me miró con hostilidad. Peor: me miró con costumbre.

—¿Qué ves? —preguntó.

—Nada. Una chica que dice que se puede vivir sin sexo.

Laura bebió despacio. Luego dejó el vaso en la encimera con ese cuidado que solo se tiene con lo que podría romperse.

—Claro que se puede —dijo—. Lo que no sé es si se puede vivir mucho tiempo sin que nadie te mire como si todavía fueras deseable.

No supe qué contestar.

En la pantalla, la chica seguía hablando de libertad.

En la cocina, entre el grifo mal cerrado, la luz blanca de la campana y aquel silencio lleno de muebles compartidos, entendí que quizá el problema no era vivir sin sexo.

El problema era empezar a vivir sin ser tocado por dentro.

«La verdad no es redonda, sino afilada; no es suave, sino áspera.» (Carl Friedrich Georg Spitteler autor de la frase, nació el 24 de abril de 1845 para ser premio nobel de literatura en 1919. Con la frase vino a decir que las verdades no es bueno pulirlas porque acaban siendo solo decoración)

Dick Rivers nació y murió el mismo día pero con 74 años de diferencia. En el entremedio versionó al francés una canción de un grupo muy conocido y que veréis presentándolo al principio del vídeo.

La pols de les promeses

Va trobar la carta dins una capsa de galetes daneses, entre botons morts i claus sense pany. No recordava haver escrit aquelles frases tan valentes: “sempre”, “mai”, “t’esperaré”. Li va fer vergonya aquella joventut tan mal educada, entrant al present sense trucar. A la cuina, la seva dona remenava una sopa amb la paciència de qui ja no pregunta. Ell va doblegar el paper, el va guardar a la butxaca i va sortir al balcó. A baix, algú cridava un nom equivocat. Va pensar que l’amor també era això: oblidar les paraules i quedar-se igualment.


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