viernes, 22 de mayo de 2026

 

EL AUTO, EL SUMARIO Y LA AFICIÓN NACIONAL A SENTENCIAR SIN LEER


El país entró en la sala antes que el juez.

Entró con prisa, con hambre, con los bolsillos llenos de opiniones recién planchadas. Nadie sabía muy bien qué había pasado, pero todos sabían perfectamente qué debía significar.

Sobre la mesa había una carpeta fina.

AUTO, ponía.

Brillaba bajo la luz blanca como esas verdades provisionales que se creen definitivas porque vienen con sello, firma y palabras largas. La gente la miraba con devoción o con rabia, según el bando que hubiera elegido antes de desayunar.

—Esto lo demuestra todo —dijo uno.

—Esto no demuestra nada —dijo otro.

Los dos tenían razón a medias, que es una forma elegante de equivocarse entero.

Al fondo, casi arrinconada, había otra carpeta. Mucho más gruesa. Sin fotogenia. Sin frase fácil. Sin vocación de tertulia.

SUMARIO, ponía.

Pesaba tanto que nadie quiso levantarla.

Una mujer se acercó, apoyó la mano encima y preguntó:

—¿Y esto cuándo se lee?

La sala se incomodó.

Leer el sumario era peligroso. Podían aparecer indicios. O dudas. O contradicciones. O cosas que no encajaran con la pancarta interior de cada uno. Leer siempre tiene ese defecto: estropea las certezas limpias.

El investigado miró al juez.

El juez miró los papeles.

Los periodistas miraron los móviles.

Y el país, que ya había condenado, absuelto, insultado, canonizado y enterrado el caso en menos de una mañana, preguntó:

—¿Pero hace falta leerlo todo?

El ujier cerró la puerta con cuidado.

No por solemnidad.

Para que no se escapara la poca prudencia que quedaba dentro.

«Jamás transigiremos con los Borbones.» (No fue muy prudente ni acertado en su aseveración Manuel Ruiz Zorrilla nacido el 22 de mayo de 1833 porque a día de hoy aún soportamos a los borbones. Y eso que llegó a ser presidente del gobierno de este País, monárquico con Amadeo I hasta que le conoció y se “pasó” a republicano acérrimo)

Elton John desea fervientemente que Bernie Taupin cumpla muchos más de los 76 años de hoy. Se quedaría sin letras en sus canciones. Así se lo dice en la canción del vídeo... es "Your Song".

La casa petita

Ell no sabia dir “t’estimo” sense ensopegar amb la llengua. Li sortien excuses, rebuts, bromes dolentes i silencis amb mitjons desaparellats. Una nit va escriure una cançó en un paper de cuina, entre una taca d’oli i la llista del súper. No era gran cosa: quatre frases coixes, una promesa tímida, un món massa petit per a tanta vergonya. Ella la va llegir, va somriure i va dir:

—No calia tant.

I ell va entendre, tard com sempre, que a vegades una casa sencera cap dins d’una cançó.


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