EL
AUTO, EL SUMARIO Y LA AFICIÓN NACIONAL A SENTENCIAR SIN LEER
El país entró en la sala antes
que el juez.
Entró con prisa, con hambre,
con los bolsillos llenos de opiniones recién planchadas. Nadie sabía muy bien
qué había pasado, pero todos sabían perfectamente qué debía significar.
Sobre la mesa había una
carpeta fina.
AUTO,
ponía.
Brillaba bajo la luz blanca
como esas verdades provisionales que se creen definitivas porque vienen con
sello, firma y palabras largas. La gente la miraba con devoción o con rabia,
según el bando que hubiera elegido antes de desayunar.
—Esto lo demuestra todo —dijo
uno.
—Esto no demuestra nada —dijo
otro.
Los dos tenían razón a medias,
que es una forma elegante de equivocarse entero.
Al fondo, casi arrinconada,
había otra carpeta. Mucho más gruesa. Sin fotogenia. Sin frase fácil. Sin
vocación de tertulia.
SUMARIO,
ponía.
Pesaba tanto que nadie quiso
levantarla.
Una mujer se acercó, apoyó la
mano encima y preguntó:
—¿Y esto cuándo se lee?
La sala se incomodó.
Leer el sumario era peligroso.
Podían aparecer indicios. O dudas. O contradicciones. O cosas que no encajaran
con la pancarta interior de cada uno. Leer siempre tiene ese defecto: estropea
las certezas limpias.
El investigado miró al juez.
El juez miró los papeles.
Los periodistas miraron los
móviles.
Y el país, que ya había
condenado, absuelto, insultado, canonizado y enterrado el caso en menos de una
mañana, preguntó:
—¿Pero hace falta leerlo todo?
El ujier cerró la puerta con
cuidado.
No por solemnidad.
Para que no se escapara la
poca prudencia que quedaba dentro.
«Jamás transigiremos con los
Borbones.» (No fue muy prudente ni acertado en su aseveración Manuel Ruiz Zorrilla nacido
el 22 de mayo de 1833 porque a día de hoy aún soportamos a los borbones. Y eso
que llegó a ser presidente del gobierno de este País, monárquico con Amadeo I
hasta que le conoció y se “pasó” a republicano acérrimo)
Elton John desea fervientemente que Bernie Taupin cumpla muchos más de los 76 años de hoy. Se quedaría sin letras en sus canciones. Así se lo dice en la canción del vídeo... es "Your Song".
La casa petita
Ell no sabia dir “t’estimo”
sense ensopegar amb la llengua. Li sortien excuses, rebuts, bromes dolentes i
silencis amb mitjons desaparellats. Una nit va escriure una cançó en un paper
de cuina, entre una taca d’oli i la llista del súper. No era gran cosa: quatre
frases coixes, una promesa tímida, un món massa petit per a tanta vergonya.
Ella la va llegir, va somriure i va dir:
—No calia tant.
I ell va entendre, tard com
sempre, que a vegades una casa sencera cap dins d’una cançó.

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