sábado, 13 de junio de 2026

 

LA PARADA


Subía cada mañana en la misma parada. Abrigo rojo, un libro apretado contra el pecho y esa sonrisa de quien todavía no ha discutido con nadie.

Yo ya había hecho el resto.

Nos casaríamos en primavera porque en otoño llueve demasiado. Tendríamos dos hijos: una niña con sus ojos y un niño con mi facilidad para llegar tarde. Compraríamos un piso con una hipoteca razonable, discutiríamos por dónde pasar la Navidad y ella leería en la cama mientras yo fingía que la luz no me molestaba. A veces nos besaríamos en la cocina mientras se quemaba la cena.

Lo normal. Lo importante.

Aquella mañana reuní el valor necesario para iniciar una vida entera.

—Buenos días.

Levantó la mirada del libro.

—Buenos días.

Y siguió leyendo.

No me gustó. Había respondido con demasiada naturalidad, como si saludara así a cualquiera. Pensé que quizá era una mujer excesivamente moderna, de esas que hablan con desconocidos y después pretenden que uno confíe. Yo, para ciertas cosas, soy tradicional.

En la siguiente parada cerró el libro, se levantó y bajó sin mirarme.

El tranvía continuó.

Yo no.

Durante unos minutos contemplé su asiento vacío, intentando decidir con quién se quedarían los niños.

«Nada mitiga tanto el dolor como poder decirlo o llorarlo: en un caso se convierte en palabras; en el otro, en agua.» (Acertada frase de un filósofo: Johann Eduard Erdmann nacido el 13 de junio de 1805. Solo le faltó decir que el agua era salada y las palabras, amargas)

Hoy la "chica fría", Alaska, cumple 63 años y, como no se cansa de repetir en sus canciones ni tu ni nadie la cambiará nunca. Y a esa edad, menos.


La clau per dins

Ell va tancar la porta convençut que ella correria darrere seu.

Ella va recollir els vidres del gerro, va esborrar el seu nom de la bústia i va sopar directament de la paella. Després va ballar descalça pel passadís, malament i sense demanar perdó.

A mitjanit, ell va tornar.

—Obre. Sé que encara m’estimes.

Ella va mirar la clau posada per dins.

—Potser sí —va respondre—. Però ja no és motiu suficient.

 


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